martes, 18 de febrero de 2014

Luis Abinader consulta con sus seguidores si participar o no en convención PRD

Luis Abinader, excandidato vicepresidencial del PRD.
Luis Abinader.
El aspirante a la candidatura presidencial por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Luis Abinader, informó hoy que en las próximas horas anunciará al país si el sector que encabeza dentro de la organización blanca asistirá a la Convención Ordinaria que organiza Miguel Vargas Maldonado.
Abinader dijo que desde el viernes hasta el domingo varias comisiones de su proyecto están haciendo contacto con dirigentes en todas las provincias para determinar su participación o no en la convención convocada por Vargas Maldonado.
“Luego de evaluar las posiciones y  propuestas derivadas de esta consulta, anunciaremos ante el país una postura responsable, reconociendo que la democracia dominicana se encuentran en una etapa crítica caracterizada por el secuestro de las principales instituciones de nuestro sistema político institucional”, expresó el dirigente perredeísta.
Sostuvo que la democracia interna del PRD ha sido intervenida por un segmento del Estado que responde directamente a los intereses del expresidente Leonel Fernández y de Miguel Vargas, quienes vienen actuando de manera concertada desde la firma del “Pacto de las Corbatas Azules”, en mayo del 2009.

ARTICULO DE LEONEL FERNANDEZ, SOBRE EL LIDERAZGO DE PONER Y LOS SLOBRESITOS.

El fenómeno del poder y el liderazgo han sido estudiados desde la Antigüedad por filósofos como Platón y Aristóteles. En la época del Renacimiento, durante el siglo XVI, por una figura como Nicolás Maquiavelo, autor de El Príncipe, un audaz tratado acerca de cómo se conquista el poder, como se conserva y como se pierde.
leonel fernandez
En el período contemporáneo, fue, a su vez, lo que estimuló el intelecto del gran sociólogo alemán, Max Weber; lo que inspiró al economista norteamericano, John Kenneth Galbraith, quien publicó en la década de los ochenta, su texto, Anatomía del Poder; y más recientemente, lo que atrajo la atención de Robert Greene, autor de un brillante y perspicaz trabajo, titulado: Las 48 Leyes del Poder.
Más recientemente, hemos visto la proliferación de publicaciones, como El Fin del Poder, de Moisés Naím; El Poder Suave, de Joseph Nye; y El Manejo del Poder, del destacado psicólogo y analista político dominicano, Leonte Brea.
Pero, al margen de la teoría, quisiera compartir algunas experiencias vividas acerca de cómo se percibe y practica, en determinados ámbitos, el fenómeno del poder político y el liderazgo en la República Dominicana.
El paraiso de Modesto Guzmán
En efecto, inmediatamente después del triunfo electoral de 1996, visité en su hogar al presidente Joaquín Balaguer con la finalidad de solicitarle nos indicara los dirigentes de su partido que él desearía formaran parte del nuevo gobierno a iniciarse en agosto de ese año.
El presidente Balaguer, con la clásica cordialidad que siempre le caracterizaba, escuchó nuestra petición y acordó conversar sobre el tema en una próxima ocasión.
Pero transcurrió el tiempo y no se produjo ninguna respuesta.
Así que volví a visitarle para que, dada la proximidad de la ceremonia de toma de posesión, nos precisara los nombres de los miembros del Partido Reformista que serían funcionarios del nuevo gobierno.
Las palabras del doctor Balaguer fueron las de que él había apoyado nuestra candidatura por razones estrictamente patrióticas, sin ningún otro interés particular, y que, por consiguiente, no sería necesario designar a ningún miembro de su organización política en un cargo público.
La respuesta me desconcertó.
Tenía la convicción de que hasta por razones elementales de gratitud, deberíamos contar con la presencia reformista en la nueva gestión pública.
Así pues, insistí de nuevo que nuestro triunfo se había producido, en gran parte, por su involucramiento personal en la creación del Frente Patriótico, y que, por lo tanto, la nueva administración gubernamental era tanto suya como nuestra.
No obstante, su reacción permaneció invariable. ¨Ningún reformista formará parte del gobierno que le tocará a Ud. presidir¨, sentenció.
Y así fue.
Naturalmente, muchos dirigentes reformistas llegaron a inquirirme respecto a las designaciones en el nuevo tren administrativo, a todos los cuales tenía que indicarles que a pesar de nuestro deseo en esa dirección, el líder de su organización había dispuesto lo contrario.
De nuestra parte, tratábamos de entender las razones del doctor Balaguer para decidir la no integración de destacados miembros de su partido en el que sería denominado como el Gobierno del Nuevo Camino.
Las conjeturas no se hicieron esperar. Algunos sostenían que el líder reformista habría considerado que en aquella época éramos muy jóvenes e inexpertos , y que al poco tiempo el gobierno que nos tocaba encabezar se desplomaría, con lo cual no quería que su partido fuese percibido como responsable de la catástrofe que veía venir.
Esa fue la creencia albergada durante largo tiempo, hasta que varios años después de terminada la gestión gubernamental, Modesto Guzmán, uno de los pocos reformistas que logramos designar, y que figuró como Director General del Instituto Postal Dominicano, con rango de Secretario de Estado, nos contó su historia.
De acuerdo con Modesto, en aquella época él era el único reformista que podía llegar a la casa del doctor Balaguer y encontrar que los que allí atendían le abrían, en forma afanosa, las puertas de entrada, para que pudiera penetrar con su vehículo y aparcarlo en el patio del lugar.
Una vez desmontado, lo recibían como a un Dios en el Olimpo. Le dispensaban todo tipo de elogios y parabienes. Le vaticinaban grandes logros. Le pronosticaban una larga y prodigiosa carrera política.
Lo bendecían , y no faltó hasta quien le ungiera como seguro sucesor del líder.
Al escuchar esa historia, le pregunté a Modesto a qué se debía tanta lisonja. Me contestó: ¨Ah, a que era uno de los pocos funcionarios reformistas con capacidad para resolver. Por tanto, podía nombrar algunos compatriotas, repartir, de vez en cuando, algún dinerito; y satisfacer algunas de sus necesidades más urgentes.¨ Al oír todo aquello, le dije: ¨Modesto, pero Ud. con ese cargo vivía como en el paraíso.¨ Sonrió, y recuerdo que pronunció estas palabras: ¨Ud. ni se imagina.
Con ese cargo, hasta el paraíso me quedaba chiquito.¨ Es probable que dada su dilatada experiencia política, el doctor Balaguer, gran conocedor del alma humana, considerase que la multiplicación de los casos tipo Modesto podría llegar a convertirse en una erosión a su propia autoridad.
Los sobrecitos de Dajabón
El otro episodio se refiere a lo que aconteció durante una visita a Dajabón. Entonces realizábamos uno de los acostumbrados recorridos de Navidad por la provincia.
Llevábamos música, alegría y distribuíamos canastas de alimentos y golosinas a las empobrecidas familias.
Pero, además, se repartían unos sobrecitos amarillos, donados por empresarios amigos, que contenían algunos regalos para la ocasión.
El compañero Paulino Sánchez, que conducía el vehículo, se impresionó al ver la multitud que se abalanzaba sobre uno de los encargados de hacer la distribución, e hizo el siguiente comentario: ¨Presidente, pero Ud. ha visto como el compañero Pedro se ha convertido, de repente, en un líder. Le confieso que nunca había visto una multitud tan enardecida.
Mire como toda esa gente se vuelca hacia él¨? Yo le riposté: ¨De verdad Paulino? Ud. nunca había visto algo así? Ud. cree que verdaderamente esa multitud le está aclamando?¨ ¨Si, si, seguro, Presidente¨, me respondió.
Entonces, lo miré y le dije: ¨Observe lo siguiente. Vamos a pedirle que le entreguen los sobrecitos al compañero Manuel Reyes, dirigente provincial, para que él continúe el reparto y a ver qué pasa.¨ Efectivamente, así ocurrió, y la muchedumbre rápidamente abandonó a Pedro y se desplazó hacia el compañero Reyes, quien empezaba a hacer la repartición de los sobrecitos.
De repente, Reyes se veía rodeado de la eufórica muchedumbre que hacía tan sólo unos instantes revoloteaba en torno a Pedro, cautivando la atención de nuestro conductor, el compañero Paulino Sánchez.
Entonces volví a dirigirme a Paulino, al que le pregunté: ¨Qué tal, qué le parece? Mire el gran líder que en cuestión de segundos se ha convertido el compañero Manuel Reyes, ahora encargado de repartir los sobrecitos.¨ No pudo contener la risa. Había aprendido la lección.
Con el transcurrir de los años, el cuento lo hemos repetido múltiples veces entre nosotros, tratando de recordar aquellos momentos de grandes experiencias junto al pueblo.
Pero lo más interesante es que tanto lo acontecido con Modesto Guzmán, como con la distribución de los sobrecitos de Dajabón, se pone de relieve una gran enseñanza de las ciencias políticas acerca del liderazgo y la teoría del poder.
Y es que el poder, que implica una relación entre gobernantes y gobernados, aparte del factor ideológico, de conciencia, hace referencia a otros dos factores: al poder de coacción o represión y al poder compensatorio, que es la capacidad para dar o distribuir.
Tomándole prestado a la teoría de la comunicación el conocido esquema de Lasswell, se afirma que el poder se traduce en la siguiente fórmula: Quién da Qué, a Quién, por Qué Medios, con Qué Efectos.
Eso fue algo que entendieron con mucha claridad, tanto mi amigo Modesto Guzmán, con su cargo en INPOSDOM, como Paulino Sánchez, con los sobrecitos de Dajabón, en su lúcida observación acerca del comportamiento de las multitudes.
Se trata de un fenómeno sobre el que no dejo de reflexionar.

El poder y liderazgo, de Cesar Medina

FUERA DE CÁMARA
“El poder y el liderazgo...”
César Medina
lobarnechea1@Hotmail.com
Que lo diga Leonel Fernández tiene un elevado significado... No porque haya dicho algo nuevo, sino por el destinatario del mensaje y por el momento en que lo hace, que parece más bien un “quejío jondo”, como dicen los andaluces.
Es evidente que Leonel trata de explicar desde una óptica académica el resultado del Congreso de su partido donde se impuso la corriente que detenta el poder, encabezada por el presidente Danilo Medina... Casi el mismo clamor que se escuchó en la convención de 2007: ¡Me venció el Estado!
Solo que esta vez el expresidente lo explica desde su propia experiencia y haciendo énfasis en valoraciones históricas y filosóficas que escapan al entendimiento de los dominicanos más comunes... Sin embargo, el mensaje en contenido y destinatario está más que claro.
Los protagonistas de su primera experiencia sobre la influencia del poder en las colindancias políticas no pueden resultar más sintomáticos: Balaguer y Modesto Guzmán... Porque se va a los extremos de quien hábilmente rehúsa ir a la mesa del banquete para no perder influencias entre su propia gente y quien se convierte en un cacique con el modesto puesto de jefe de los carteros.
Su referencia a “los sobrecitos”-- que aunque parece una autoincriminación en una práctica clientelar   común a los presidentes dominicanos--, tiene mayor profundidad de la que aparenta, y si puede tomarse como un alerta a su compañero Danilo Medina, lo mismo revela la veleidad del poder cuando el reparto de sobres cambia de mano.
La metáfora acusadora... 
Leonel no revela nada nuevo al decir que Balaguer se negó a que los reformistas ocuparan cargos en el gobierno de 1996... El propio Balaguer lo dijo en su momento al señalar que su apoyo al PLD tuvo razones “estrictamente patrióticas”.
Lo atribuye a conjeturas, pero en su artículo Leonel da a entender que esa vez Balaguer se negó a que los reformistas ocuparan posiciones públicas porque creía que ese gobierno colapsaría y no quería cargar con la responsabilidad compartida en ese fracaso.
Eso creó el marco para que Modesto Guzmán se convirtiera “en un Dios en el Olimpo” y fuera recibido por la puerta ancha en la casa de Balaguer con “elogios y parabienes” porque era el único de la cúpula reformista con capacidad “de resolver”.
El ejemplo de Fernández probablemente haya sido el resultado de una exageración de Modesto, pero si la realidad de tal valoración fue por el cargo como director de Correos, habría que intuir entonces los niveles de degradación a que llegó el Partido Reformista después que Balaguer salió del poder.
El que reparte sobrecitos...
Habría que ser muy mal pensado para creerse que la metáfora de Leonel con el repartidor de “sobrecitos” tiene algo que ver con el resultado del VIII Congreso de su partido recién finalizado.
Prefiero coincidir con quienes creen que se trata de un mensaje a su sucesor para alertarlo sobre las veleidades políticas cuando el poder cambia de mano.
Leonel sabe bien que a él esta vez no lo venció el Estado pero que sí sucumbió a la aureola presidencial de Danilo. Que no es lo mismo, aunque se parecen bastante.
Lo he dicho otras veces y con otras palabras... La línea entre Danilo y Leonel se cruzó hace rato: Danilo hacia arriba, Leonel hacia abajo...
¿Que eso va a durar mucho? ¡Nadie lo sabe!

Cámara de Cuentas considera ilegal los lujosos salarios de los jueces del TSE

El informe de auditoría de la Cámara de Cuentas reveló además, que los miembros del tribunal evaden el pago del Impuesto Sobre la Renta de los ingresos percibidos

Cámara de Cuentas considera ilegal los lujosos salarios de los jueces del TSE
Jueces del Tribunal Superior ElectoralCarmen Suárez /Acento.com.do
SANTO DOMINGO, República Dominicana,- La Cámara de Cuentas de la República (CCRD) considera ilegal los altos salarios y  privilegios administrativos de que disfrutan los jueces del  Tribunal Superior Electoral (TSE).
Así lo revela un recién informe de auditoría del organismo regulador, que dice, además, que los miembros del tribunal evaden el pago  del Impuesto Sobre la Renta  de los ingresos percibidos.
El ente fiscalizador les recuerda a los magistrados del organismo, que el monto de los sueldos que devengan viola  su Ley Orgánica, al superar a los de los miembros de la Junta Central Electoral (JCE).
Los magistrados recibieron recursos durante el 2012, por  4 millones  800 mil pesos en gastos de representación y dietas dentro del territorio nacional.
Otros 6 millones 800 mil pesos fueron consumidos por los magistrados en compras de pasajes aéreos y en asignación viáticos en el exterior, según revelan los documentos alcalizados por los auditores.
La CCRD fiscalizó los reportes financieros  de la ejecución presupuestaria del TSE durante el período enero-diciembre de 2012, detectando, además, varias irregularidades financieras y contables.
Entre ellas, según el órgano regulador, pagos de salarios superior a lo establecido en la ley, impuestos sobre la Renta dejado de retener a funcionarios, atrasos en el pago de la seguridad Social;  personal contratado con más de 6 meses sin ser nombrados, empleados que cobran pero laboran en otras instituciones, discrepancia entre la nómina física y la ejecución presupuestaria, entre otras.
Cabe destacar que los jueces y funcionarios del Tribunal Superior Electoral fueron designados y nombrados el 22 y 27 de diciembre de 2011, por lo que a la fecha de la auditoria apenas tenían un año en funciones.
Al 31 de diciembre de 2012 el Tribunal Superior Electoral había recibido ingresos por un monto de 200 millones de pesos de la Tesorería Nacional, de los cuales presupuestaron RD$ 153 millones para  cubrir sueldos, dientas y gastos de representación de sus principales funcionarios y empleados.
Los auditores confirmaron que  los jueces de Tribual Superior Electoral en 2012, recibieron remuneraciones por un monto de   RD$ 22, 080,000 por concepto de sueldos fijos, superando los de sus iguales de la Junta Central Electoral (JCE) que fue de RD$ 15, 546, 336,  reflejan un diferencia de 6. 5 millones entre ambos organismo.
El artículo 8 de la Ley Orgánica del Tribunal Superior Constitucional expresa: “Desempeño  del cargo. El presidente y los miembros del Tribunal Superior Electoral disfrutaran de sueldos permanentes equivalentes a los de los miembros de la Junta Central Electoral, que se consignarán en el Presupuesto General del Estado.”
Sobre este punto, la administración del TSE en comunicación a la CCRD   del 22 de febrero de 2013, informa que dan cumplimiento al acta administrativa No. 006-2012, emitida por el tribunal donde aprueba la escala salarial de los sueldos de los jueces.
Sin embargo, los auditores les recomiendan a la entidad,  dar cumplimiento a la Ley 29-11 Orgánica del Tribunal Superior Electoral (TSE) en cuanto a la equivalencia que debe existir entre los sueldos de los miembros de la Junta Central Electoral y los del referido tribunal,
El sueldo del presidente del Tribunal Superior Electoral es de RD$ 400 mil y el de sus miembros de RD$ 360 mil. En Septiembre de 2012, el sueldo del presidente de la JCE era de RD$ 300 mil mensuales y los demás miembros de sólo RD$ 250 mil 382.
En marzo de 2013, el Ministro de Administración Pública, Ramón Ventura Camejo, cuestión la fijación de los salarios en el Tribunal Superior Electoral (TSE) mediante resolución que no se ajusta en lo establecido en su Ley Orgánica.
Además de aumentar ilegalmente sus ingresos, los jueces y encargados departamentales del organismo,  habrían evadidos el pago de Impuesto Sobre la Renta de los percibido por gastos de representación y combustibles.
La Cámara de Cuentas les recuerda al  Tribunal Superior Electoral que está exento del pago del Impuesto Sobre la Renta. Sin embargo, debe fungir como agente de retención de impuestos sobre pagos a funcionarios y empleados que se encuentren dentro de los niveles establecidos por la Ley 11-92 del Código Tributario de la República Dominicana.
Durante el periodo fiscalizado, el Tribunal Superior Electoral pagó por compensación de servicios de seguridad  para  sus funcionarios y jueces, la suma de  11 millones 547 mil 823 pesos con 38 centavos.
Incentivos que  fueron pagados a militares y policías asignados por sus instituciones a la seguridad de los funcionarios de la referida entidad.
En alimentos y bebidas, los funcionarios del organismo consumieron 2 millones de pesos en el primer año de gestión,  otros 122 mil pesos  los  gastaron en  textiles y prensa de  vestir para sus ejecutivos.
Los técnicos de la CCRD resaltan en su informe, que los funcionarios del TSE consumieron en combustibles y lubricantes 4.5 millones de pesos  durante el 2012, cifra considerada elevara para un organismo que  sólo operan en la capital.
En su experticia, los técnicos cuestionan que la administración del tribunal pagara a la Tesorería de la seguridad Social (TSS) la suma de RD$ 304 mil 662, correspondiente a moras e  indemnizaciones por atrasos en los pagos de la  Seguridad Social de sus empleados, lo que en su opinión, representa una erogación de recursos no contemplados en el presupuesto de la entidad.
En sus conclusiones, la Cámara de Cuentas recomienda al pleno del TSE  dar cumplimiento a la Ley 29-11 Orgánica del Tribunal Superior Electoral, en cuanto a la equivalencia que debe existir entre los sueldos de los miembros de la Junta Central Electoral y los de ese tribunal superior.

Guido Gómez: “No tengo temperamento para servir de legitimador de vagabunderías”







POLITICA

Gómez Mazara cuestiona legitimidad de comicios PRD

El dirigente perredeísta cuestionó la legitimidad de los comicios, debido al interés del partido de gobierno en mantener posicionado en la formalidad legal del partido al exponente de mayor “vulnerabilidad electoral” y sin carisma para derrotar al partido de gobierno.





Guido Gómez: “No tengo temperamento para servir de legitimador de vagabunderías”
Gómez Mazara cuestionó la legitimidad de los comicios.Carmen Suárez/Acento.com.do

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- “Nadie en su sano juicio le pasa por la cabeza que me puedo prestar a contubernios y extraños entendimientos con el sector de Vargas Maldonado. No tengo temperamento para servir de legitimador de vagabunderías. Por el contrario, mi conciencia democrática me colocan en la ruta de asumir la tarea de luchar hasta el final impedir que un instrumento político de 75 años termine caricaturizado en manos de gente sin la menor conciencia histórica de lo que ha costado el PRD”.
Con estas palabras, el dirigente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Guido Gómez Mazara, definió la motivación para su participación en los comicios de esa entidad partidista como candidato a la presidencia de la institución.
En una comunicación remitida a la redacción de Acento.com.do, Gómez Mazara puntualizó que “dejarle la cancha” a Miguel Vargas equivaldría a la validación por la Junta Central Electoral (JCE) de la elección que realizará el partido blanco, sin que existiera dentro de esos sufragios, una competencia real.
Asimismo, señaló que la no participación en el proceso interno desaprovecha la oportunidad de canalizar los altos nieles de insatisfacción en contra del actual presidente de esa organización política, lo que haría más largo el proceso de recuperar el PRD, así como del liderazgo institucional receptivo y de vocación opositora, del cual, indicó, la organización se ha alejado.
“Irse desde ahora, sin dar pelea y agotar el episodio de una convención interna condicionada para intentar robársela, abre las compuertas a una participación del espectro opositor fragmentado en pedazos y garante de una perpetuación en el gobierno del PLD que ganaría por la habilidad de dividir una mayoría electoral contraria al partido morado, incapaz de articularse en una dirección”.
El dirigente perredeísta, afirmó que fuera del control de Vargas, como presidente del PRD, la institución tendría un desarrollo exitoso en el 2016.
Dijo entender que la decisión de lanzar su candidatura a la presidencia del PRD genera múltiples interpretaciones e incomprensiones, validadas, según dijo, por una “fatal tradición política, en las que se marcan la norma de actuación en una parte importante de los componentes de la clase partidaria”.
En ese orden, cuestionó la legitimidad de los comicios, debido al interés del partido de gobierno, en mantener posicionado en la formalidad legal del partido al exponente de mayor vulnerabilidad electoral y sin el carisma para derrotar al partido de gobierno.
“De inmediato – señaló Gómez Mazara en su comunicación –, la franja partidaria con excelente relaciones con las altas cortes y en franco contubernio con el PLD, iría a pescar en el revuelto mar de los potenciales aspirantes municipales y congresuales para incorporarlos al tren de la institucionalidad, sin importar que sus potenciales beneficiarios discrepen de la línea oficial del PRD”.
De igual forma, reiteró que la gran batalla en la convención ordinaria será sobre las “maniobras” para cerrar el padrón y excluir a todo lo que no se asocie a la candidatura de Miguel Vargas.
“Tendremos que concentrarnos en ese proceso y hacer a los sectores periféricos, la sociedad civil y los medios de comunicación comprometidos con los valores democráticos, los observadores por excelencia de una intentona fraudulenta que posee el colchón de una JCE deseosa de revestir de oficial todo proceso favorable a Vargas Maldonado”.
A continuación el documento:

15 de Febrero del 2014
Santo Domingo, D.N.
Estimados amigos:
Una decisión como la de lanzar una candidatura a la presidencia del Partido Revolucionario Dominicano genera múltiples interpretaciones y podría constituirse en caldo de cultivo de incomprensiones, validadas por una fatal tradición política, donde las legitimas sospechas marcan la norma de actuación en una parte importante de los componentes de la clase partidaria.   Y eso lo entiendo.
Lo políticamente cierto es que la actual coyuntura dentro del PRD tenía en el plazo de inscripción, 15 de febrero, el primer eslabón de una trampa donde el sector que controla la formalidad legal asumía que, excluirse del proceso de convención ordinaria, legitimaba de manera automática su condición de presidente. Por eso, se tornaba importante introducirse en el marco de la competencia y, desde adentro, establecer las bases de una disputa con rasgos de desigualdad, afán de validar un fraude y viciada por la naturaleza de sus árbitros. Qué hacer?.
Existían dos opciones. La primera se reducía a una no participación pura y simple donde se dejaba la cancha abierta al sector de Miguel Vargas Maldonado y se corría el riesgo de una Junta Central Electoral y su presidente, Roberto Rosario, cumpliendo con su rol institucional valide la convención, sin competencia real. De inmediato, la franja partidaria con excelente relaciones con las altas cortes y en franco contubernio con el PLD, desde su legalidad, iría a pescar en el revuelto mar de los potenciales aspirantes municipales y congresuales para incorporarlos al tren de la institucionalidad, sin importar que sus potenciales beneficiarios discrepen de la línea oficial del PRD. La lógica era muy simple: ganado el partido, las candidaturas a ofrecer debilitarían la mayoría disidente a una velocidad pasmosa.
Desde mi óptica, dejarle la cancha constituía oficializar las siglas del PRD en manos que aman la tesis de mantener el partido, consciente de la inviabilidad del éxito electoral. Y de paso, legitiman una operación política donde se advierte la rentabilidad económica para los promotores de una operación en la que se pierde electoralmente, pero se administra el negocio de una organización inviable en el 2016, y en capacidad de cumplir con la formalidad de una fuerza “opositora”.
Como segunda opción, transitar el camino de la participación tiene demasiados riesgos, y en principio, luce cuesta arriba que la innegable mayoría pueda inscribirse y ganar la batalla interna. Sobre todo, porque los sectores de mayor arraigo como, el de Luis Abinader e Hipólito Mejía lucen seducidos por la construcción de una Convergencia fundamentados en el deseo de un Vargas Maldonado que sabe lo imposible de ganar mediante el voto universal en un proceso convencional. Por eso, cierra el PRD y quiere un padrón excluyendo  la disidencia y se alegra de se vayan a la construcción de un bloque alternativo debido a que no resiste la competencia real, y ante un distanciamiento de las dos fuerzas mayoritarias de la convención ordinaria, tiene la derrota en el 2016 segura, pero la ausencia de ambos líderes garantizan la tranquilidad del esquema de un Vargas Maldonado afanado por retener una franquicia donde hacer oposición, vincular el partido a los sectores populares y conectar el PRD con la franja liberal y democrática del país no se ajusta al negocio ideado por los controladores de la formalidad institucional.
En el orden práctico, muchos simpatizantes de Abinader y Mejia saben  que su legitimidad en las zonas, regiones y jerarquías partidarias se desarrolla, entre otras cosas, porque representan la otra cara de las iras acumuladas en una gran parte de la base del PRD contra Miguel Vargas. Además, los seguidores de Vargas Maldonado conocen de sus limitaciones e impedimentos, pero los seduce la idea de que la cercanía del preferido por la JCE, Altas Cortes y PLD garantiza puestos en el congreso y municipios, sin participar en la competencia interna, pero retribuidos por su “lealtad” al titular de la formalidad perredeista.
El dilema que se presenta en el terreno partidario, en los niveles medios y de base, es hasta qué punto la no participación en la convención ordinaria coloca en una posición ventajosa a su rival  interno que, por estar con Miguel Vargas, serian los potenciales candidatos y diputados, regidores, síndicos y senadores que, de dejar a ese sector maniobrar sin contrapeso, ganarían con malas artes un status perjudicial para los de mayor popularidad y ascendiente en sus comunidades, pero afectados por no ser del clan Vargas Maldonado.
La no participación en el proceso interno desaprovecha la oportunidad de canalizar los altos niveles de insatisfacción contra Vargas Maldonado y hace más largo el camino de orquestar todo un abanico de fuerzas sociales, alternativas y democráticas con mayor posibilidad de éxito desde una reconquista del PRD y ordenamiento del liderazgo institucional abierto, plural, receptivo, de vocación opositora y distante de ese modelo partidario donde las actividades empresariales trastocan la naturaleza de la organización y debilitan la conexión del PRD con su histórica base social.
Construir un bloque de fuerzas con un PRD sin el control de Vargas Maldonado garantiza un desarrollo exitoso en el 2016, porque irse desde ahora, sin dar la pelea y agotar el episodio de una convención interna condicionada para intentar robársela, abre las compuertas a una participación del espectro opositor fragmentado en pedazos y garante de una perpetuación en el gobierno del PLD que “ganaría” por la habilidad de dividir una mayoría electoral contraria al partido morado, pero incapaz de articularse en una dirección.
Echar el pleito en el marco de las desigualdades que impone Vargas Maldonado representa un espacio de articular la insatisfacción en votos porque hacer de la violencia y las acciones desbordadas una modalidad de respuesta y combate terminaría desacreditando el PRD y fortaleciendo la tesis de los adversarios históricos: muy violentos e incapaces de desarrollar sus contradicciones de forma civilizada. ¡No hay de otra!
Aunque podría servir de seductora alusión, existen precedentes que demuestran cómo se construye el éxito en medio de las condiciones políticas desfavorables. Antonio Guzmán conocía a la perfección de las dificultades para competir en el año 1978. El aluvión de votos blancos lo hizo presidente. Violeta Chamorro sabia del férreo control del sandinismo, en el primer espacio de competencia democrática en Nicaragua después del triunfo del FSLN, en Julio de 1979. Cansados de los comandantes, los compatriotas del insigne Rubén Darío vencieron el poder de los guerrilleros y la viuda del mártir del periodismo, Pedro Joaquín Chamorro desarrollo su gestión presidencial. Cuando  Patricio Aylwin se colocaba la banda presidencial chilena, pocos recordaban que esa Concertación que le condujo a la victoria, había derrotado en un plebiscito al dictador Augusto Pinochet y el régimen de terror iniciado el 11 de septiembre de 1973. Y si a Mauricio Funes le hubiesen preguntado de las posibilidades de derrotar al partido ARENA, en El Salvador por las fuerzas FMLN, mediante el voto popular y con un cerco electoral al servicio de la derecha, no estuviera terminando su gestión para entregarle las riendas del poder a su Vice/Presidente y casi gobernante electo, Sánchez Ceren. Esos son escenarios de contiendas presidenciales.
Barack Obama no se perfilaba como un político con posibilidades hacia lo interno del partido demócrata, su rival Hillary Clinton gozaba del favor de las encuestas y la popularidad de su marido. Al final, se impuso la voluntad por apostar a lo nuevo. En la convención del PRD del 2011, Miguel Vargas creía que estaba ganado. Jamás interpreto las consecuencias del Pacto de las corbatas azules que concluyo haciendo a Hipólito Mejía, el candidato de su organización. A Danilo Medina no solo lo venció el estado en una contienda en el 2007 sino que, antes de obtener la nominación de su partido, le pusieron todos los candidatos afines al oficialismo. Hoy es presidente, y goza de un nivel de popularidad que transforma la correlación de fuerzas en el mando institucional del PLD. Ahora bien, tanto en las contiendas internas como en las presidenciales, si una idea conecta con el corazón de la gente, se construye la victoria sin importar las barreras y artimañas.
Reconozco que la norma consiste en que los fraudulentos, casi siempre, se imponen. De ahí, las legitimas suspicacias, en el caso del PRD y su próxima convención, debido al interés del PLD en mantener posicionado en la formalidad legal del partido al exponente de mayor vulnerabilidad electoral y sin el carisma  para articular un frente de fuerzas en capacidad de derrotar al partido de gobierno.
La principal impugnación a la participación en la convención ordinaria del PRD se concentra en la organización del padrón que servirá de fundamento legal para votar en la competencia. Y es cierto, Vargas Maldonado esgrime la tesis del robo del proceso extraordinario en el 2011 para orquestar una intentona donde solo participen sus seguidores y reducir el ámbito de la participación a su mínima expresión o recibir el auxilio de partidos cercanos al PRD que inscribirán una cuota importante de su gente que abulte la participación y “garantice la victoria”.
Innegablemente que la gran batalla en la convención ordinaria será sobre las maniobras para cerrar el padrón y excluir a todo lo que no se asocie a la candidatura de Miguel Vargas. Tendremos que concentrarnos en ese proceso y hacer a los sectores periféricos, la sociedad civil y los medios de comunicación comprometidos con los valores democráticos, los observadores por excelencia de una intentona fraudulenta que posee el colchón de una Junta Central Electoral deseosa de revestir de oficial todo proceso favorable a Vargas Maldonado. Y esa batalla es posible compitiendo adentro, porque no conozco en la historia del beisbol, nuestro deporte nacional, un ejemplo de triunfo desde las gradas. Eso sí, abundan las historias de éxito en el terreno de juego, sin importar la parcialidad de árbitros que cantan strike a las bolas y llaman hits a los fouls.
Nadie en su sano juicio le pasa por la cabeza que me puedo prestar a contubernios y extraños entendimientos con el sector de Vargas Maldonado. No tengo temperamento para servir de legitimador de vagabunderías. Por el contrario, mi origen, tradición histórica y conciencia democrática me colocan en la ruta de asumir la tarea de luchas hasta el final para impedir, por las vías democráticas, que un instrumento político de 75 años termine caricaturizado en manos de gente sin la menor conciencia histórica de lo que ha costado el PRD.
Por eso, voy a dar la batalla!

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