miércoles, 5 de noviembre de 2014

Por LEONARDO CABRERA DÍAZ                                                                              Z
Todo cuanto sucede a lo  interno del   Partido de la Liberación Dominicana, (PLD),  es entendible.

Entendible, porque es una entidad política,  construida con una formación filosófica en la que su accionar y  manera de proceder estaban enmarcadas con criterios muy definidos y fronteras delineadas de hasta donde y en que dirección podían avanzar sus ideas  de ahí,  aquello de Servir al Partido, para Servir al Pueblo. 

Entendible, porque fue concebido por un hombre de ideas impolutas, de una estricta reciedumbre  y  de un pensamiento ortodoxo y pragmático y sobre todo con visión muy personal de la forma en que se debía ejercer el poder,  el profesor Juan Bosch. 

Entendible, porque en ausencia   Bosch, sus discípulos,  unos más aventajados que otros,  beneficiarios de esa gran estructura política, caracterizada por una férrea disciplina y obediencia a  sus organismos de dirección,  han comenzado a bornear  los  espacios  que entienden son suyos gracias a los méritos  acumulados por sus esfuerzos y sacrificios al servicio del partido.

Es por ello, que hoy en día vemos como varios valiosos dirigentes se han lanzado tras la nominación presidencial de esa entidad política,  inclusive, al ex mandatario Leonel Fernández,  quien ya ha gobernado en tres ocasiones,  y los aprestos, por  otro lado de altos funcionarios y  correligionarios del presidente Danilo Medina,  que buscan modificar la Constitución de la República, para establecer  nuevamente la reelección  presidencial. 

El  PLD cuenta  con una gran cantidad de dirigentes muy bien preparados  en todos los órdenes  y varios de ellos  entienden  que les ha llegado su turno al bate y  con  todo su derecho se lanzaron al ruedo en busca  del apoyo de la militancia del partido, situación  que ha provocado  un  tira y jala, en ocasiones abiertos y  siempre soterrados que de un momento a otro podría degenerar en un choque de sazón que  traería como consecuencia graves problemas intestinales en  esa organización política  semejantes  a los que han sufrido el PRD y el PRSC. 

De hecho  para el PLD  estos momentos  son  cruciales y  pondrán a prueba la sapiencia de su cúpula dirigencial que  deberá emplearse a fondo  para que la sangre no llegue al río,  porque aunque todo indica que mantendrán el poder,  podrían patinar en lo  seco sino cohesionan sus  intereses y respetan la decisión soberana de sus bases,  y  sobre todo si juegan a  la sensatez y al buen juicio,  en lugar de la diatribas  y trapisondas que pudieran llevarlos a un callejón sin salida, y podría darse aquello de que “Cuando la hormigas se quieres perder, alas, les quieren nacer”

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