jueves, 5 de junio de 2014

EL ETERNO PRESENTE DEL PLD




El eterno presente del PLD


Burbuja
Cuando nuestrotiempo.rapcanal.com escribió que la burbuja del PLD estaba a punto de explotar recibimos algunas críticas en el sentido de que nuestro análisis estaba más cerca del deseo que de la realidad.
El escritor y político Melvin Mañón dedicó un largo artículo publicado en el digital acento.com.do donde hacía notar algunas de las debilidades que a su juicio padecía nuestro enfoque.
Más que fijarse en el entramado de nuestro texto, en la tela en la que fueron estampadas las palabras, en nuestra perspectiva desconstructiva del discurso dominante en cuestiones de análisis sociopolítico, que a propósito en buena parte todavía permanece anclado en las cenizas de la postguerra setentista del siglo pasado, tanto Mañón como otros que expusieron puntos de vistas distintos a los nuestros, basaron sus argumentaciones en el título metafórico de nuestras proposiciones.
En efecto, cuando dijimos que la burbuja del PLD estaba a punto de estallar, lo primero que afirmamos, pasado por alto por nuestros contradictores, es que el PLD es una burbuja y, lo otro, que la burbuja había llegado al punto en que la mezcla de política y negocios, de mafias comtrapuestas, de poder monopólico con su relato fundacional agotado y cuya recuperación buscaba en el giro nacionalista, entrando en contradicción con su modelo de pensamiento neoliberal, conducía necesaraiamente a un punto de inflexión donde el futuro era sustituido por la lucha del eterno presente.
Vistas así las cosas, los grupos que se disputan el control de la corporación PLD quedaban sujeto a una serie de sorpresas cuyas respuestas tienen que improvisar al estar su política desprovista de todo proyecto de futuro. Carl Schmitt tuvo Cuando un grupo humano tiene que moverse permanentemente para conservar el poder que ha usurpado al pueblo, su lucha es por un presente eterno que ya no puede controlar.claridad meridiana en este aspecto y tal vez por ello simpatizó tanto con el leninismo cargado de la emoción encarnada en el romanticismo. Benjamin también era de este pensar, lo dejó clarísimo en su ensayo sobre la violencia y en su apología a la revolución.
Es decir, cuando un grupo humano tiene que moverse permanentemente para conservar el poder que ha usurpado al pueblo, su lucha es por un presente eterno que ya no puede controlar, pese a que, como dice Mañon, constituya un aparato o una maquinaria sofisticada y malévola con la capacidad de reducir a sus constrarios tratados como enemigos.
A punto de estallar no dice cuándo estallará pero remite el estallido al “punto”, es decir, a la inmediatez planteada como el pasado de un presente constituido en el horizonte donde se juega su dominación. Aqui el futuro queda clausurado, y eso precisamente es lo que ha hecho el PLD. Esto significa que la burbuja del PLD puede estallar en cualquier momento sin que nadie pueda predecirlo y, además, que para que tal acontecimiento ocurra sea falso que se necesite un PRD o una oposición fuerte o débil tal y como conciben los opositores tradicionales dominicanos las fortalezas y las debilidades en materia política.
Nosotros hablamos de otros mapas, de otras configuraciones, de otras geometrías que dan cuenta de la pesadez de la maquinaria peledeísta para moverse en el terreno del mundo líquido contemporáneo, he ahí donde reside su más grande debilidad llegado el momento de la verdadera confrontación política.
Pero más que eso, al poco tiempo de la escritura de La burbuja del PLD a punto de explotar, enfocada en la centrífuga de las contradicciones entre danilismo versus leonelismo y las derivaciones que ello supone, se tiene en el escenario dos hechos que alimentan nuestra hipótesis, esos hechos son Temístocles Montás, cabeza de uno de los clanes familiares de la casta peledeísta, llamándole trujillista por todos los vientos a Leonel Fernández, y la reciente renuncia irrevocable de Minou Tavares Mirabal del comité central de la casta.
Los dos hechos unidos suman un pequeño estallido que adelanta la gran explosión que se aproxima en el partido fundado por Juan Bosch sobre la base de su teología política. Así, el PLD siempre fue una iglesia que no podrá mantenerse a flote con más de un pastor, las iglesias no admiten liderazgos colegiados. La cantidad de aspirantes a la silla presidencial, aunque se trancen en el camino, es otro de los síntomas de la úlcera que pudre los intestinos de esa organización política, si es que todavía le cabe tal denominación.
Esto no quiere decir que el PLD no pueda ganar las elecciones del 2016, todas las encuestas lo colocan como favorito, pero quedarse en la superficie de las preferencias momentáneas sería pecar de ingenuidad. Una compenetración más o menos profunda con la configuración del poder actual permitiría sentir los vientos amoratados que están soplando. Tranque económico, paquetazo impositivo, crisis de la deuda, aumento de demandas sociales, desesperación de la clase media estancada y unas generaciones irredentas sin ideolologías que no cogen esa de que el PLD puede seguir haciendo lo que le da la gana dizque por no tener oposición.
¿Acaso no tiene el poder sus propios límites?
La visión liberal de creer que el poder se configura limitado a los marcos de los pesos y contrapesos de la democracia representativa en términos clásicos deja de lado las grietas que se abren en sus paredes cuando éste se ejerce como lo hace el PLD, desconociendo el propio esquema liberal de su gobernanza. De ahí su complicada relación con la política de Estados Unidos, su cada vez más ruidosa relación con los gobiernos de América Latina y el Caribe, su aislamiento de los foros progresistas, su ruptura con la tradición intelecutal (ya no están Carlos Dore Cabral y Max Puig para darle sostén sociológico) y su adhesión obligada a las posiciones más cavernarias en una sociedad dominicana con una adormecida cultura levantisca (solo el sueño de la muerte es eterno) que en cualquier momento puede despertar.
El quille de Alejandrina Germán porque a sus actividades de formación política los peledeístas se niegan a asistir, el pleito por la acumulación originaria de los dirigentes que todavía no han podido hacer fortuna y la guerra declarada para no perder las elecciones dado que saben que en cualquier otro gobierno la directiva casi completa de los morados iría a la cárcel, es lo que mantiene con vida al partido cartel, pero eso no quiere decir que su burbuja no esté a punto de estallar, sobran los indicadores.

tomado del periodico digital nuestro tiempo.

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