miércoles, 17 de junio de 2009

Vargas Maldonado reconoció que fue suya la decisión de fijar las fechas de la escogencia de dirigentes y candidatos.



Vargas anuncia harán 2 convenciones en el PRD

Santo Domingo.- Miguel Vargas Maldonado, designado por el Comité Político del Partido Revolucionario Dominicano como presidente de esa organización, anunció ayer la celebración el 27 de septiembre de la convención de ese partido para escoger al Secretario de Organización, el Secretario General y los mandos medios y la selección en noviembre de los candidatos que llevarán a las elecciones congresuales y municipales que se celebrarán en el 2010.
Asimismo, propuso que junto con la convención de septiembre el PRD celebre un plebiscito.
Vargas Maldonado, habló a través del programa El Gobierno de la mañana que se transmite por la emisora Z 101, a donde se presentó junto a numerosos dirigentes de esa organización incluyendo su Secretario General Orlando Jorge Mera. Tras leer una carta dirigida al pueblo dominicano, Vargas Maldonado fue cuestionado sobre varios temas.
Reconoció que fue suya la decisión de fijar las fechas de la escogencia de dirigentes y candidatos y que no consultó a otros sectores como el que encabeza el ex presidente Hipólito Mejía. “Fue una decisión tomada por nosotros”, dijo al ser preguntado sobre si buscó la anuncie de otros perredeístas para escoger las fechas.

Sobre el anunció de Mejía de que aspirará a la candidatura presidencial de ese partido para el año 2012 porque Vargas no es el dueño del PRD, éste respondió que está consciente que no es el dueño de esa organización porque sus dueñas son las bases. “Esas son las que van a determinar quién los va a representar. Hipólito Mejía tiene el derecho de participar y nosotros contribuimos con esa posibilidad con el pacto que firmamos con el presidente Leonel Fernández. Eso fortalece al democracia interna, siempre que se haga en un marco de respeto”.

Dijo que todos tienen el derecho de aspirar a lo que quieran y que “llevar el PRD al poder, no es sólo una tarea nuestra sino de todos”.
Sobre la venta de un porcentaje de la Refinería Dominicana de Petróleo a Venezuela, señaló que una operación de un sector tan estratégico amerita mayor transparencia, más detalles. Dijo que, al igual que la mayoría de los dominicanos, desconoce los términos de la negociación. “Hay que tener mucho cuidado con este tipo de operación. Son bienes nacionales, del gobierno dominicano.”
Sobre la renuncia de doña Ivelisse Prats Ramírez de la Comisión organizadora de la convención, aseguró que no conoce los detalles.
En cuanto a que las iglesias evangélicas celebren matrimonios, pese a que los diputados de su partido, mediante el acuerdo firmado con el presidente Fernández, descartaron esta posibilidad y ratificaron el Concordato, Vargas dijo que “No ve ningún inconveniente en que lo puedan hacer porque, según dijo, la propia iglesia Católica no se opone a ello.
Por otro lado, aseguró que el ingreso al PRD de Víctor Gómez Casanova, no conllevó ninguna condición y que éste sólo le solicitó “que le me permita trabajar a su lado para que el PRD llegue al poder”.

En la imagen figuran Mariano Germán, César Pina Toribio, Abel Rodríguez del Orbe, el Secretario de Hacienda, Vicente Bengoa y Vincho Castillo.

Venezuela entregará 130 millones de dólares en efectivo durante tres meses por compra acciones Refidomsa
Cándida Acosta - 6/17/2009, Listin diario

Santo Domingo. -El Consejo de Administración de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) informó esta tarde que no se viola la soberanía nacional al vender el 49 por ciento de las acciones de la refinería al gobierno de Venezuela ya que la administración permanecerá el manos del Estado dominicano. También explicó que el gobierno dominicano no someterá a licitación pública esa negociación y que el dinero será recibido en tres meses en efectivo y no por intercambio de venta. Se dijo que en conversaciones que vienen desde finales del año pasado se habló de 130 millones de dólares.

Los detalles fueron ofrecidos por el secretario de Hacienda, Vicente Bengoa y el jurista Mariano Germán, junto a los demás miembros de la comisión designada para esa negociación.

Bengoa dijo que esta noche se van a reunir con una comisión de Petroleos de Venezuela (PDVSA), encabezada por su vicepresidente, Asdrúbal Chávez para analizar los detalles de la negociación, previo a la visita del presidente Hugo Chávez, que viene el 30 de este mes para el centenario del natalicio del profesor Juan Bosch.

El Consejo pretende concluir el contrato para firmarlo antes o durante la visita del presidente Chávez al país.

Bengoa expuso doce aspectos como los más relevante que benefician la negociación, siendo el primero que va a aumentar la cuota de 30 mil barriles diarios que compra RD a través de Petrocaribe y además abrirá la posibilidad de que Refidomsa exporte y distribuya en El Caribe y Centroamérica derivados del Petróleo, debido a la ubicación geográfica que tiene el país.

Mariano Germán
De su lado el jurista Mariano Germán dijo que no es necesario convocar a una licitación porque el Código de Comercio de la República Dominicana fue modificado y en el país se estableció un nuevo Régimen Licitación Pública. Dijo que esa negociación se trata de una operación de comercio, aunque si será comunicada al Congreso.

Protestan en 12 barrios de PP por falta de agua; Tienen 20 días sin recibir líquido

Protestan en 12 barrios de PP por falta de agua; Tienen 20 días sin recibir líquido
por: ENRIQUE VARGAS
PUERTO PLATA.Doce barrios de aquí realizaron protestas anoche y hoy porque desde hace más de 20 días no reciben agua.

Juan Hernández y Ramón Ramos dijeron que tienen que invertir entre 500 y 700 pesos semanales en la compra de camiones de agua.

Acusaron de negligente a la Corporación del Acueducto de Puerto Plata, que dirige el ingeniero Omarlyn Tavárez, porque no soluciona el déficit de agua en la zona.

Manifestaron que el funcionario les explicó que el problema radica en que los motores de las bombas están averiados.

Los sectores afectados son Los Reyes, Puerto Rico, San Marcos, El Javillar, 30 de Marzo, Cristo Rey, Mirador Sur, Playa Oeste, Aguas Negras, Tres Palmas y Los Coquitos, entre otros.

Pidieron a las autoridades intervenir cuanto antes y advirtieron que de lo contrario se lanzarán a las calles a una huelga.

Dijeron que la lucha se mantendrá hasta tanto las autoridades del Gobierno satisfaga la demanda.

No fue posible conocer la reacción del gobernador.

lunes, 15 de junio de 2009


Trujillo en el vivir sancristobero
El tiranicidio del 30 de mayo de 1961 del generalísimo Trujillo no representó el final de su modelo de gobierno, y no lo fue, porque lo que se produjo, salvo el intervalo democrático de los siete meses del gobierno del Presidente Juan Bosch y el Partido Revolucionario Dominicano, fue una adecuación del sistema imperante sometido a un maquillaje seudo democrático.
Con la venia de la élite dominicana se organizó una alianza política de extrujillistas convertidos en demócratas con antitrujillistas que regresaban del exilio. Alianza que en versión cívica o balaguerista sirvió de base a los gobiernos que dirigieron el país desde la muerte del tirano hasta 1978.

San Cristóbal conoció durante esos años la exclusión política caracterizada por el abandono, y sobre todo, discriminada por ser cuna de Trujillo y en consecuencia responsable de ese régimen de fuerza.

La exclusión de San Cristóbal fue el resultado de un acción concertada por una élite política y económica interesada en desvirtuar y diluir responsabilidades con la finalidad de asegurar su continuidad en poder y sobre todo, y esto es fundamental retener, para asegurase una buena tajada en la herencia económica del tirano. Recordemos que gran parte de las riquezas acumuladas en el país por el tirano y las que sus familiares no pudieron ser trasladas al extranjero.

Cuando en 1974 regresé a San Cristóbal, emprendí dos tareas que entendía y aún considero indispensables: estudiar el pasado sancristobero y analizar su presente. El pasado con el objetivo de descifrar muchas preguntas que esperan respuestas apropiadas que sirvieran para entender nuestra conformación social como entidad social y económica con características propias. Y el estudio del presente para definir políticas que respondan a nuestra realidad, a las expectativas de una población mayoritariamente segregada del disfrute de los derechos ciudadanos.

En esa oportunidad, 1979, produje dos textos que considero importantes para el estudio de nuestras realidades: uno titulado “Trujillo y San Cristóbal”, elaborado con una nueva visión del estudio histórico, utilizando métodos de análisis que dejaban de lado la especulación propia del análisis tradicional de la historia, en el que resalté el rol jugado por Trujillo en nuestra comunidad. Escribí sobre la presencia de Trujillo en San Cristóbal, iniciando con ese ensayo histórico un espacio del estudio del personaje y sus relaciones con San Cristóbal que permitía elaborar un análisis objetivo del personaje y su incidencia en nuestro pueblo.

Escribí sobre Trujillo reflexiones que me ganaron la enemistad de algunos historiadores criollos de formación marxista, quienes entendieron que había asumido una actitud derechista, conservadora, trujillista.

El texto en cuestión se dedicó a liberar el análisis del personaje de las especulaciones de orden ético-moral al estudiar la incidencia de Trujillo en San Cristóbal y se fundamentó en una hipótesis formulada por mi en la que afirmo que: “Dos acontecimientos

históricos condenados y juzgados de manera negativa para la sociedad dominicana fueron positivos para la sociedad sancristobera: la ocupación haitiana y la Era de Trujillo”.

Enunciado que no rechaza en su conjunto la apreciación que sobre estas dos etapas de la vida nacional tienen los historiadores tradicionales y marxistas sino que reclama que se estudie las particularidades de los localismos regionales para posibilitar con el la elaboración una historia nacional despojada de mitos y manipulaciones.

Para que la historia dominicana no sea un instrumento al servicio de un proyecto social minoritario y sea en lo que debe de ser, una historia de los dominicanos al servicio de su proyecto nacional.

También, en los últimos años de la séptima década del siglo pasado (1974-1979) dirigí la publicación de un amplio estudio sobre la realidad socio económico y política de la provincia de San Cristóbal.

La publicación de esos dos textos, respondían a la necesidad de lograr un conocimiento indispensable de nuestra particularidad para sustentar políticas que rompieran con la exclusión que vivía la comunidad.

Exclusión que no era simplemente política o económica, sino que también propiciaba la dilución de nuestra identidad local tratando con ello de borra la presencia nefasta o el recuerdo molesto de la tiranía y el tirano.

DESENDEMONIARSE DE TRUJILLO

Comentaba al viejo amigo Julio Bautista (Julito) qué, para que San Cristóbal logre romper con el cerco maléfico que lo mantiene atrapado al atraso en relación con las comarcas más avanzadas del país, debe desendemoniarse del espíritu de Trujillo, del pesado recuerdo de su presencia en el vivir cotidiano de su gente y sus elites pensantes, que están sometidos -no puedo establecer científicamente la razón- en una angustiosa necesidad de mantenerlo vivo cuatro décadas después de su muerte.

Es una ley social que está presente en las sociedades, consistente en que los hombres infinitamente negativos como Hitler, Stalin, Franco, Trujillo, Duvalier y Somoza son seres humanos-espirituales que luego de su desaparición, continúan despertando el interés y hasta la fascinación de sectores de sus pueblos que fueron victimas de sus acciones y de sus desmanes.

La maldad crea con frecuencia solidaridades mucho más sólidas que las acciones positivas. Una y otra acción, la negativa y la positiva, son plasmadas por hombres y a consecuencia de esto están rodeadas de secuelas que implican e involucran a sus actores con los actos realizados y a los ejecutantes entre ellos. Es conocido que las mafias políticas, que son las mafias más criminales cuando sirven a intereses negativos, entran en acción, se crean vínculos de complicidad entre forajidos que son capaces de hacer lo que sea para realizar sus actos y protegerse.

La corrupción moral de los débiles subalterno conducen hasta sus últimas consecuencias a sociedades despojadas de mecanismos de defensa y esto sucedió en la nuestra que se afectó por la conducta sin moral de Rafael Leonidas Trujillo, la que nos comprometió colectivamente, nos deformó y nos condicionó, lo que explica en gran medida la vigencia del pensamiento conservador reaccionario en el entramado social sancristobero.

Los sancristoberos presionados por la orfandad, por la falta del ser tutelar que manejó sus vidas con puños de hierros pautando sus conductas y modelando sus espíritus,

reduciéndolos a condición de esclavos mentales al servicio de un proyecto abyecto que perseguía mantener y reproducir una situación de reducción del ser humano a través de un plan que buscaba mantener las injusticias y las miserias en nuestra sociedad.

El trujillismo, el modelo de conducta humana y social impuesta a la sociedad sancristobera por la tiranía Trujillo, nos inspira y justifica. Nos inspira en la identidad conservadora que sirve de vínculo existencial a personas y grupos atados a las ideas opresoras de dictaduras de las características de la ejercida en nuestro país por el hijo del Nigua. Nos justifica porque compacta estos grupos llenos de añoranzas de viejos tiempos idos, tiempos de supuesta mejor calidad de existencia para la comunidad al confundir los intereses de individuos y grupos privilegiados con los de la sociedad sancristobera en su conjunto.

El tema es apasionante entre pensadores de una sociedad castrada en su capacidad de originalidad y creatividad. Debemos recordar que en las dictaduras no puede florecer la creatividad y la originalidad ya que la necesidad de sobrevivir lo impide.

SOMETIENDO VOLUNTADES

La dictadura iniciada en los albores de la tercera década del siglo pasado, respondiendo a la dinámica natural de los que intentan conculcar las ideas y someter las voluntades, se afanó desde sus primeros años en incrementar los mecanismos de controles político y militares con el propósito de someter bajo sus férulas los dos tercios de isla ocupada por la República Dominicana.

A los unos, los venció la presión del terror en su expresión más descarnada, al caer abatidos por las balas o la artera puñalada que cegaba existencias libres; a otros los llevaron sus pasos hacia los caminos protectores del exilio, y los más, asegurando la vida, se doblaron ante los imperativos de una realidad cruda y descarnada que les reclamaba sumisión incondicional.

En el desierto de dignidad que fue convertida la República Dominicana, no quedó espacio para los seres humanos libres, ya que para la existencia de esta categoría humana, reclamaba espacios de movimientos y la capacidad de elaborar y de expresar sus sentimientos sin ningún tipo de cortapisas.

Proceso destinado a reducir al ser humano a la condición de ser deshumanizado, en el que se le despoja de la dignidad que es fundamental del humano; dignidad que imposibilita que se produzca la zombificación, es decir, su reducción a condición de esclavo espiritual. Proceso de sometimiento que conduce a que sean convertidos por la voluntad del tirano en seres zombificados y dejen de ser ciudadanos libres.

En una dictadura de esas peculiaridades, que era a la vez dictadura y tiranía, no puede concebirse la existencia de un oasis de paz en el tormento colectivo en que vivía la sociedad angustiada y temerosa, presa de la voluntad conculcadora del tirano y sus acólitos, principalmente, en este caso, sus cómplices intelectuales.

San Cristóbal, en su travesía durante los 31 años de la Era de Trujillo de aldea a moderno poblado -un batey entornado de su hacienda- en el que el dictador dictaba, como en las cortes de las monarquías absolutas, relaciones sociales en las que no existieron espacios para el florecimiento del quehacer intelectivo. Debemos recordar que las tiranías tienen fobia del pensamiento libre.

PERSECUSION EN SAN CRISTOBAL

Un ejemplo de lo que sostenemos, fue el de la persecución a la que fueron sometidos en 1957 los integrantes de la peña literaria “Los cinco y un invitado”, que cada semana
reunía intelectuales de la localidad en el Bar Elsita, propiedad de Julio Urbáez, localizado en la avenida Constitución, justo en frente de la Escuela Normal. Acosamiento que se tradujo en la expulsión inmediata de San Cristóbal de varios, entre ellos doña Mimí Arredondo, sus hijos y su esposo, José Bienvenido de León. Condenas de 10 años de prisión para algunos de sus miembros, entre ellos mi padre, e incluso, al asesinato años después, por agentes de la tiranía en Haití, del señor Arturo Goria, un ciudadano italiano de ideas progresistas que se había instalado en San Cristóbal en donde fundó una fabrica de sombreros.

En el ambiente de terror en que vivía San Cristóbal, era difícil explicar la existencia de un oasis en el que pudiera existir un conglomerado social en el que se formaran y crecieran personas dotadas de sabiduría descontaminada y conocimientos despojados del terror.

Ni por asomo, en un espacio de profunda aridez moral y ética como transformó la tiranía a San Cristóbal, en donde el ejercicio del miedo procreó en abundancia las actitudes de vileza y envilecimientos, podía florecer un modelo social en el que creciera el ser humano dotado de criterios y juicios. No podía permitir que existieran núcleos humanos donde pudieran producirse cuestionamientos a su política

La conducta de Rafael Leonidas Trujillo Molina, hijo de Julia Molina Chevalier[1] y de José Trujillo Valdez, fue estudiado por Juan Bosch en un ensayo magistral que debe conocer todo sancristobero: “Trujillo Causas de una tiranía sin ejemplo”[2], en que realizó uno de los mejores análisis sobre el personaje y su régimen. Un estudio escrito en el exilio antitrujillista pero despojado del morbo propio de los que sufriendo los traumas de un dilatado extrañamiento de su patria, no lograban liberar sus análisis de esa situación.

En el ensayo, don Juan sitúa el análisis despojándolo de los elementos simplistas de una ética cada día mas evidenciada cuando escribió:

“Todavía se leen de tarde en tarde artículos de firmas latinoamericanas que hablan de “hombres puros” y de “hombres impuros”; que dividen a la humanidad en los “buenos” y los “malos”. De donde resulta que la lucha por las libertades públicas debe ser librada por los “buenos” o “puros contra los “malos” o “impuros”; por apóstoles del bien contra legiones del mal, por regimientos de ángeles contra batallones de demonios.

Cuando actúan en función política, los hombres no son buenos no son malos; son los resultados de las fuerzas que los han creado y los mantienen, y con cierta frecuencia son juguetes de esas fuerzas o son sus beneficiarios. Los tiranos no caen del cielo. A nadie se le ocurrirá temer que en Suecia se produzca un Trujillo, y no precisamente porque los suecos sean mas bondadosos que los dominicanos, sino porque en la urdimbre histórica de Suecia no hay actualmente gérmenes de fuerzas sociales capaces de producir un dictador como el de Santo Domingo”.[3]

La ascensión social de Trujillo fue meteórica, producto de sus innegables cualidades que validaban su papel en un cuadro policíaco que fue ampliamente utilizado para mantener el control de un sistema que iniciaba su rodamiento con la imposición imperial de los Estados Unidos sobre la República Dominicana. Está claro que siendo jefe de la Guardia tenía entre sus manos el monopolio de la violencia, ya que era el único instrumento capaz por su armamento y entrenamiento de pesar de manera determinante en cualquier acción que emprendiera contra una sociedad desarmada.

Afirma Bosch sobre este monopolio de las armas, situación fundamental para el establecimiento de la dilatada tiranía:

“Trujillo, jefe del ejército, que tenía en sus manos un poder real – el poder de las
armas, en un país donde solo el ejército tenía armas-, era uno de esos manchados, apestados, marginados por el grupo de familias distinguidas”.[4]

Desarrolló Juan Bosch el tema de la configuración social de una sociedad rural en la que se dividía la población en tres grupos sociales: la gente de primera que era la vieja clase dirigente que usufructuaba los privilegios de la condición ciudadana a plenitud; los ciudadanos de segunda y por último la turba multa mayoritaria que estaba reducida como en los mejores momentos de la sociedad esclavista a condición de cosa y no de ciudadanos.

Los de segunda, era una franja de la sociedad ubicada entre la mayoría casi absoluta del ser humano reducido a condición de objeto sin valor social o simple cosa y la reducidísima élite que integraba la gentes de primera. Gente de primera, elite hegemónica que, heredera de la visión social colonial, estaba imbuida de criterios atrasados en sus relaciones con los otros componentes de la sociedad, principalmente con relación a los de “segunda”, a quienes despreciaban y reprimían.

En el ensayo citado, don Juan explica los efectos de esas discriminaciones sociales en una personalidad como la de Trujillo. Análisis que revelan las actuaciones de ese personaje con su entorno, con la elite, con los de su clase e incluso con su gente, los sancristoberos.

Recordemos además, que en el momento de su llegada al poder, ya Rafael Leonidas Trujillo Molina era rico, es decir poseedor de una fortuna que le permitía contar con los recursos indispensables para adquirir los servicios o lealtades de los políticos y los favores que requería en sus proyectos políticos.

Pienso en los dos casos emblemáticos de Rafael Vidal y Roberto Despradel, sus dos más cercanos colaboradores civiles en el proceso que condujo al movimiento cuartelario que se conoció, por la pluma adocenada del poeta Tomás Hernández Franco, como “La más bella revolución de América”.[5] El estudio del papel jugado y desenvolvimiento durante la tiranía de estos dos personajes contribuiría a que se obtenga una idea más elaborada de Trujillo y de su régimen.

CERO ADMIRACION

Trujillo es un personaje de la historia que no puede despertar admiración, ya que cimentó su proyecto de promoción o superación social en el terror, en la represión, en la ejecución de un sistema policíaco represivo que deformó el entramado social y el ser nacional, procurando convertirlos en esclavos y no como debió ser en ciudadanos. Si no debe despertar admiración, Trujillo y su gobierno esperan de estudios serios que expliquen de manera racional la razón de ser de su existencia, de su presencia en un tramo tan amplio de nuestra vida local y nacional.

Incapaz de generar ciudadanos dignos, la tiranía promovió la mediocridad, que fue la prudente adaptación del humano a su condición de humano reducido a un objeto o a seres bestializados que necesitaba sobrevivir. No se puede hablar de desarrollo si la sociedad no está integrada por ciudadanos. Y es evidente que la ciudadanía no florece ni se consolida en un contexto en el que está ausente el oxígeno de la libertad.

Don Juan fue sosegado cuando analizó a Rafael Leonidas, su comportamiento, sus valoraciones ético-morales. No era inmoral, era amoral y lo era porque fue una victima de una realidad social y económica que condicionó su mentalidad de mulato-sureño-pueblerino enfrentando a su manera las frustraciones de su grupo social y regional interpretándolas a los niveles de su capacidad y su limitación y sin olvidar que fue victima manipulaciones de una elite tradicionalmente deformada y amoral.



Nuestra ponencia de hoy plantea estas reflexiones con la finalidad de lograr lo que entendemos indispensable: liberar a San Cristóbal del karma trujillista y en consecuencia que despojada de la superficialidad del tratamiento del tema profundicemos en procura de despejar las particularidades históricas, sociales y económicas de nuestra región que sustenten el proyecto sancristobero original y dinámico que permitirá que nos enlacemos con éxito en el desafío de la construcción de la nueva sociedad que nos espera, que reclaman las discriminaciones que afecta a la actual sociedad injusta y marginalizadora que conocemos en la actualidad.

El Trujillo de las anécdotas promovido por los que superficializan el conocimiento de la realidad local, los que circunscriben la historia de San Cristóbal a las menudencias saloneras de una sociedad afectada y despojada de valores fundamentales, es un ejercicio que debemos superar, que necesitamos superar. De lo contrario reproduciremos una serie de ideas sin utilidad real de la historia que está destinada a ocultar lo fundamental.

La sociedad de San Cristóbal fue una sociedad encadenada como lo fue en su conjunto la sociedad dominicana, con particularidades que le otorgaba el hecho de que en los años de la Era de Trujillo en la localidad vivía un conglomerado humano que de una u otra manera sostuvo relaciones directas e indirectas con el tirano, lo que favoreció relaciones suis generis entre él y su comunidad.

Desaparecido el tirano, no con él las razones económicas históricas y sociales que contribuyeron a su existencia, los intelectuales sancristoberos de todas las tendencias deben unirse en la elaboración de estudios del pasado local que contribuyan a la elaboración de la esperada historia nacional que sirva de base de sustentación a la dominicanidad liberada de mitos y de manipulaciones.

La dominicanidad de la inclusión, la de todos y todas y no la de unos cuantos privilegiados.

(Exposición de Alberto Despradel en la mesa redonda “Trujillo y San Cristóbal”, organizada por el periodista José Pimentel Muñoz, auspiciada por el Ayuntamiento de San Cristóbal y celebrada en el salón multiuso del parque Eugenio de Jesús Marcano, de San Cristóbal, el sábado 30 de mayo).


San Cristóbal y Trujillo: hasta cuándo?

Si exceptuamos a Santo Domingo y Santiago, ninguna ciudad dominicana ha sido tan insertada en la historia dominicana como San Cristóbal. Y no lo expreso por el asunto de nuestra Constitución originaria, ni por ser la cuna de José María Cabral y otros héroes, ni por la falacia histórica que oculta la rebelión de Santa María, la primera sublevación negra de América —escenificada en esa Nigua donde se entrega al mar el río del mismo nombre que cruza San Cristóbal, luego de nutrirse del Yubazo—, ni por lo otro, tal como los registros que la señalan como refugio principal de los mulatos haitianos durante la violenta diáspora que siguió a la independencia haitiana, o como la marca geográfica que ostenta de ser la puerta del Sur dominicano.
Sin embargo, el grueso de los registros que señala a San Cristóbal como una de las tres ciudades dominicanas con más citas históricas se reduce a unas ínfimas cuartillas si se compara con los miles de folios escritos sobre Rafael Leónidas Trujillo Molina y su ciudad natal, en esta singladura de setenta años que abarcó su vida, por una parte, y los cuarenta y ocho que lo separan de su muerte.

Y, señores, ¿acaso no es esa extensa, extensísima distancia de ciento dieciocho años, un motivo suficiente para reparar el tratamiento y castigo inmerecidos que ha recibido San Cristóbal, a partir del 30 de Mayo del año 1961, la fecha en que Trujillo fue asesinado?

Porque aún con todas las inserciones de San Cristóbal en la historia dominicana, la bibliografía en donde se la menciona no la ha liberado de ser la responsable del nacimiento —bajo el abrigo de su fuero— de quien todos, absolutamente todos los dominicanos, llamaban El Jefe, y quien, sin ningún duda, ha sido uno de sus mejores hijos.

Pero, ¿qué significa ser el un buen hijo de un municipio? Para ser un buen hijo comunal bastaría sólo con integrarse plenamente y con fluidez a sus regulaciones, a sus principios, respetando y exaltando sus valores y su historia. Y si asociamos estas virtudes a lo que Trujillo construyó e inyectó a San Cristóbal, convirtiéndola, no sólo en la mejor ciudad del país durante su dilatado mandato, sino en una de las mejores municipalidades del Caribe, deberemos estar claros de que Trujillo fue un agradecido hijo de su lar, de su ciudad y, desde luego, del país. Y la mejor muestra del agradecimiento de Trujillo por San Cristóbal, lo certifican los ensanchamientos de sus fronteras provinciales, la creación de empresas agroindustriales, tecnológicas, de moda y bebidas, tales como la armería, la fábrica de vidrio, la industria licorera La Altagracia, la industria de modas Miss América, los inmensos hatos ganaderos y sus laboratorios de experimentación genética de la Hacienda Fundación, la fábrica de papel de Villa Altagracia, los ingenios Haina y Catarey, entre otros, que hoy lloramos sus desapariciones y que han sepultado las esperanzas de resurgimiento de la provincia y este municipio. Y ahí están, también, las edificaciones, monumentos, avenidas y urbanizaciones que Trujillo construyó en su pueblo y el aumento de las jurisdicciones extraregionales, que fueron trasladadas, ex profeso, hacia la geografía provincial.

Trujillo, tomando a San Cristóbal como un laboratorio social y antropológico, la pobló de inmigrantes europeos y de otras localidades nacionales con el fin, no de blanquear su estructura racial como muchos exponen, sino de potenciar las referencias culturales y, más que nada, de asentar un mestizaje que nos separara de Haití.

Como asentamientos culturales altamente beneficiosos para San Cristóbal, Trujillo instaló en la ciudad a comienzos del decenio de los 50’s, el Instituto Politécnico Loyola, uno de los centros académicos y tecnológicos más avanzados de su tiempo y que tan buenos frutos ha aportado al país, así como la joya artística de su iglesia mayor, en cuyos paneles interiores se pueden contemplar hermosos murales de Vela Zanetti, amén de la instalación de un liceo musical altamente avanzado para su época.

Sí, ahí está la San Cristóbal que Trujillo llenó de brillo y la que, cuarenta y ocho años atrás, la mayoría de los dominicanos deseaba aquilatar como suya y vivir en ella… y aquí está la San Cristóbal de hoy, cuya ruina y abandono lloramos cada día.

BIBLIOGRAFIA AVARA

La bibliografía que toca, que roza, que manosea a San Cristóbal a partir de la muerte de quien en vida llamamos El Jefe, ha sido constantemente avara con una memoria favorable a ese hombre, a ese gigante de la historia, posiblemente por plegarse a las exageraciones e hipérboles que, sobre su régimen, han venido glosándose y ha sido sumamente benigna y complaciente cuando lo evocado toca la arteria de la sangre, del dolor y de la desesperanza que ata el nacimiento del Jefe a su ciudad natal. Así, la historia tejida alrededor de San Cristóbal, a partir del asesinato de Trujillo ha tenido, por lo regular, una doble moral: por un lado, uno de sus pespuntes trata de situar la cronología citadina sancristobalense pre-Trujillo como la de mayor importancia de su vida municipal, superando todo el progreso tejido durante los treinta y un años de su régimen y echando a un lado la trascendencia de que el dictador había nacido en su fuero. En el otro borde de la tela, no obstante, se tratan de registrar como accidentes fortuitos los beneficios que le otorgó Trujillo a una ciudad, y a una provincia, que amó entrañablemente.

Por eso, es preciso rescatar, como lo patentó Ramón Puello Báez (Ramoncito, para todos los que lo queremos) en su libro Crónicas de San Cristóbal, esta provincia y su municipio cabecera, ocupando una región en donde convergen los mitos, las anécdotas y los actos heroicos y enclavada en el más fértil de los territorios nacionales debido a la abundancia de ríos —que hoy o se han secado, o se han convertido en arroyos—, playas, llanuras y montañas que la circundan, y que ha sido escenario, a veces por accidente y otras no, de epopeyas que se aproximan a lo insólito. No es de extrañar, entonces, que los mulatos haitianos que huían de los esclavos insurrectos por el odio de éstos hacia lo europeo, a comienzos del Siglo XIX, como los Silié, Leger, Boisard, Aliés, Renville, Minier, Montaux —hoy Montás—, Lachapelle, Coiscou, Duvergé, Chevalier y otros, hayan preferido establecerse en la geografía sancristobalense. Es preciso recordar que la Haití de finales del Siglo XVIII y comienzos del XIX, era la tacita de oro de las colonias francesas y San Cristóbal se benefició altamente de la impronta tecnológica que llegó con esa inmigración, como acaeció con los cultivos de cacao, café y otros rubros.

En Crónicas de San Cristóbal, Ramoncito Puello no evadió la apoyatura obtenida a través de la investigación oral —algo que podría ser un atajo para despistar a los odiadores de la provincia— y solidificó sus pesquisas con la investigación rigurosa de esos viejos documentos archivados en las buhardillas del olvido y que, desde los tiempos de Herodoto de Halicarnaso, han venido conformando la historia entre trampas, falsos protagonismos y amores insólitos. En el libro de Puello Báez hay, además, un profundo escrutinio entre los viejos textos que registran el proceso de fundación, adaptación y florecimiento de San Cristóbal, tales como San Cristóbal a través de la historia, de Pablo Barinas Coiscou; de San Cristóbal: sus raíces, evolución y destino, de Sócrates Barinas Coiscou, un sancristobalense que debería ser exaltado, ¡ya!, al olimpo de los hijos ilustres del municipio; de La Provincia de San Cristóbal: investigación socioeconómica, de Alberto (Chico) Despradel, de cuyo padre fui un gran amigo; de Armas y poder, de Domingo Lilón, donde se recuenta todo lo relativo a la inmigración húngara de los cuarenta y la instalación de La armería; y de San Cristóbal de antaño, de Emilio Rodríguez Demorizi.

Asimismo, Ramoncito escarba en los rincones de la vieja burocracia nacional, apoyándose en un estudio epocal de la historia dominicana, como el affaire que lleva el título El Asunto Montás-Pimentel, que involucró durante décadas a dos distinguidas familias sancristobalenses y que Puello Báez reverdece en sus crónicas con el propósito manifiesto de que un arbitraje regido por lo histórico —pero más allá de lo circunstancial— se encargara de ventilar, apaciguando el odio alimentado por el tiempo. Este affaire, desde mi punto de vista, constituye uno de los tuétanos, uno de esos nudos que vitalizan y robustecen los libros que se internan en la historia y minimizan las anécdotas (siempre hiperbolizadas hacia el lado de la fábula) porque narra un hecho acaecido antes de la ascensión de Trujillo al poder y cuya presencia atravesó todo su régimen hasta el deceso de uno de sus protagonistas, después del 30 de Mayo de 1961.

HIJO GRANDE Y AGRADECIDO

Los que queremos firmemente a San Cristóbal y con ella a la provincia de la que es común cabecera, debemos luchar, definitivamente, para que el letargo que la paraliza se quiebre para siempre y que la sombra construida alrededor del fantasma de Trujillo, como esa maldita noción de que San Cristóbal no merece el respeto nacional por haber acunado al Jefe, sea echada por el suelo y la provincia toda grite a todo pulmón: ¡Que sí, que Trujillo nació en el corazón mismo de la ciudad, en ese Parque de Piedras Vivas que hoy se reconstruye y que debe convertirse en memoria, en fundamento de una verdad con la que se tiene que vivir y renacer, porque Trujillo, hizo —como el más agradecido de sus hijos— lo que nadie ha hecho para renovar, engrandecer y honrar esta olvidada ciudad del Sur!

Un pueblo, para alcanzar ese peldaño que se llama respeto municipal, debe primero autocriticarse para llegar al autoconocimiento, que es la materia cívica que lo llevará hacia el posterior sentimiento de orgullo, pasión y alegría que posibilita su cohesión y su desarrollo, porque sino el abandono se lo tragará en los procesos de búsqueda inútil. El más claro ejemplo de este autoconocimiento lo demuestra Taiwán, que creció y se desarrolló bajo la sombra de Chan Kai-sek, un líder al que, aún hoy, admiran y respetan.

Sí, San Cristóbal dejará de ser la Cenicienta del Sur cuando rescate para sí, para su fuero, para su propia historia, para su orgullo desnudo de traumas —pero no como un fantasma del mal, como un diablo maldecido por Dios, sino como a un hijo grande y agradecido— la figura de Rafael Leonidas Trujillo Molina.
¿Y es esto pedir demasiado?

A los que así opinan los remito a Ucrania, de donde era oriundo Atila, el más vilipendiado de los conquistadores históricos, exhortándolos a estudiar su nombre en ese país, o en Hungría —donde murió ese fiero e indomable conquistador eslavo, cuyos dominios se extinguieron por no haber preparado adecuadamente un sucesor—, países en los que su nombre es venerado. Los remito, asimismo, a Italia, al lugar donde nació Mussolini; o a la España de Franco; o a la Georgia de Stalin, donde sus nombres son respetados y exaltados como figuras legendarias, a pesar de haber manejado con mano dura, durísima, los países que dirigieron.

ICONO MUNICIPAL
San Cristóbal debe sepultar para siempre la doble moral de exaltar por lo bajo el recuerdo de Trujillo y por lo alto maldecir su recuerdo; San Cristóbal tiene que vivir con la presencia de Trujillo como un icono municipal para no permitir que la ofendan, que la esquilmen, que la abandonen. San Cristóbal debe recuperarse, erguirse, levantarse de sus propias cenizas y sonreírle al futuro. Y estos encuentros pueden convertirse en altamente beneficiosos si sus resultados son publicados como folletos y distribuidos a los estudiantes de los grados secundarios, intermedios y universitarios de la provincia. Podemos estar seguros de que, a la larga, levantarán su orgullo y celebrarán la dicha de haber nacido en un municipio y provincia de tan extraordinarias magnitudes.

Entonces, mi pregunta de San Cristóbal, ¿hasta cuándo?, dejará de ser la utopía sangrante que acongoja mis recuerdos de un río Nigua bendecido por el Dios de las aguas, de una ciudad apacible por donde la trashumancia llenaba sus calles de prodigiosas vacas y donde el olor de las fábricas inundaba los cielos…

Pero, mientras tanto… ¡Oh, San Cristóbal!, ¿hasta cuándo?

*EL AUTOR es novelista y publicista.

*Exposición en la mesa redonda "Trujillo y San Cristóbal", organizada por el periodista José Pimentel Muñoz y auspiciada por el Ayuntamiento de San Cristóbal, en el salón multiuso del parque Eugenio de Jesús Marcano, de San Cristóbal, el sábado 30 de mayo del 2009).

Cardenal pide ponderen la venta acciones Refinería; líderes piden explicación
Fuentes: HOY y DIARIO LIBRE

El cardenal Nicolás de Jesús López mientras saludaba este domingo a los héreos del 14 de junio, luego de una misa en esta capital. (Foto: El Caribe).



SANTO DOMINGO.- El arzobispo de Santo Domingo, cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, recomendó ayer al Gobierno que antes de vender a Venezuela la venta del 49 por ciento de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo, pondere muy bien este paso y las consecuencias que se derivarían del mismo.
El Prelado dijo confiar en que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, no deseará anular la independencia dominicana, una vez tenga en sus manos el suministro del petróleo a la República Dominicana y también el refinamiento de este producto. “Vamos a confiar en eso”, dijo mientras sonreía.

Deploró los frecuentes aumentos de los precios de los combustibles y sostuvo que los ingresos del fisco se han caído en más de RD$23,000 millones en los primeros meses de este año. Ese de suponer, dijo, “que con los carburantes el Gobierno se maneja”.

López Rodríguez fue entrevistado al término de una misa que ofició en el Monumento a los Héroes de la gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo, en recordación de los 50 años de la expedición del 14 de junio del año 1959, en la que un grupo de dominicanos se embarcó para intentar derrocar el régimen de Rafael Leonidas Trujillo Molina.



Políticos y empresarios se pronuncian

Orlando Jorge Mera, secretario general del PRD, consideró que en un ejercicio de transparencia, las autoridades deben informar los aspectos que involucra la transacción, ya que pudiera estar en juego la política oficial de los combustibles.

"Nos preocupa mucho el tema de los combustibles, pues es un tema que afecta a la seguridad nacional, ya que al no producir petróleo tenemos una alta dependencia, y el entregar el 49% a uno de nuestros principales suplidores entonces tiene que ser objeto de una mayor ponderación y ofrecer mayores detalles para que los dominicanos estemos seguros de lo que se va hacer", enfatizó.

Para Rafaela Alburquerque, una de las vicepresidentas del PRSC, esa negociación lesiona la soberanía del país y pondría en manos de Venezuela el control del comercio de los carburan es.

"Habrá gasolina, habrá gasoil si Chávez quiere, él es muy temperamental, a mí no me gusta ese proyecto", refirió al tiempo de exigir que se esclarezca ampliamente el proceso de venta.

Advirtió que esa situación podría poner en peligro el suministro de los combustibles en la República Dominicana, y se preguntó lo qué pasaría cuando se instale un gobierno que no esté de acuerdo con Chávez.

La empresaria Maribel Gassó, secretaria del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), precisa que al desconocerse las bases de las negociaciones es imposible dar una opinión fundamentada.

El presidente del Conep, Lisandro Macarrulla, anunció que en esta semana evaluarán la decisión, cuya postura darán a conocer.

La venta a Venezuela del 49 por ciento de las acciones de la Refinería fue anunciada el pasado fin de semana por funcionarios de los dos países. Las negociaciones permitirán incluir al país en una red de plantas que construye Venezuela como parte de Petrocaribe, que permitiría a pequeños Estados importadores de petróleo del Caribe y América Central comprar crudo venezolano y productos refinados bajo términos más fáciles.

El gobierno dominicano posee el 100% de las acciones de Refidomsa luego de que comprara un paquete de acciones que estaban en manos de la Shell por US$110 millones.

copia: Angel Cabrera Sanchez
Comunicador Social

Galán afirma derrotará candidato del PRD
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Galán afirmó que el PLD mantendrá su representación congresual y municipal


SANTO DOMINGO.- El senador Tommy Galán aseguró que será el candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para esa posición para las elecciones del 2010.

“Nosotros vamos a derrotar al candidato perredeista en las elecciones del 2010, tal y como lo hicimos en las elecciones pasadas”, indicó.
Precisó que ganará la convención interna del partido morado, ya que cuenta con el apoyo de la dirigencia y militancia de la organización que fundó el profesor Juan Bosch.

“Nos mantendremos en el Senado para desde nuestra curul seguir sirviendo al país y a la obra de gobierno que viene realizado a favor de la República Dominicana el presidente Leonel Fernández”, afirmó.

El senador pronosticó que el panorama electoral en su provincia no cambiará, por la gran fortaleza que tiene el PLD en San Cristóbal.