domingo, 26 de diciembre de 2010

La abogada Sarah Lina Machado.
Archivo

Foto 1 de 2
24 Diciembre 2010, 12:00 AM

¡OTRA VEZ!
Pillan a Sobeida con un teléfono

Se lo habría llevado una abogada

Escrito por: SORANGE BATISTA

Menos de una semana después de que se le incautaran dos teléfonos Blackberry y un iPhone a la interna Sobeida Félix Morel, ayer una abogada intentó introducir un iPhone en la celda. La mujer fue detenida de inmediato. Félix Morel admitió a las autoridades que los celulares los utiliza para llamar a Puerto Rico.

NAJAYO, SAN CRISTÓBAL. Menos de una semana después de que se le incautaran dos teléfonos Blackberry y un iPhone a la interna Sobeida Félix Morel, ayer una abogada intentó introducir un iPhone en la celda. La mujer fue detenida de inmediato.

Félix Morel admitió a las autoridades que los celulares los utiliza para llamar a Puerto Rico, donde está recluido su compañero sentimental José David Figueroa Agosto.

La revelación fue hecha por el procurador de la Corte de Apelación de San Cristóbal, Jesús Fernández Vélez, quien participó en una requisa en la que ayer le incautaron otro iPhone que fue llevado por la abogada Sarah Lina Machado Balbuena, quien fue al recinto enviada por el abogado de Sobeida, Félix Portes Núñez, a tratar asuntos relativos al visado de sus hijos.

Una vez en el área de ‘comunicación legal’, Machado violó la malla a través de la cual los abogados hablan con sus clientes y le pasó un iPhone a Sobeida, quien, de inmediato lo adhirió a su pierna izquierda con un adhesivo y lo ocultó con una media azul marino, bajo los jeans del uniforme del centro.

El hallazgo

Tan pronto concluyó la visita, la agente Evelin Lara acudió a practicarle una requisa improvisada y Félix Morel, sin que se lo pidieran, bajó sus pantalones y ropa interior hasta la rodilla para demostrar que no tenía nada. Pero, la agente revisó sus piernas y allí encontró el móvil.

Fuentes judiciales dijeron que la acusada de lavado de activos en el caso que encabeza Figueroa Agosto habría ofrecido a Lara RD$100 mil o lo que ella quisiera con el fin de que no la denunciara. Empero, la agente acudió de inmediato donde sus superiores e informó la situación.

Abogada a justicia

Después del hallazgo, la abogada Machado fue retenida y sometida a revisión por las autoridades, quienes encontraron en su cartera un Blackberry y tres ‘chips’ de celulares que, según los investigadores, también eran para la reclusa.

Machado fue arrestada y trasladada a la dotación policial de San Cristóbal para ser sometida a la justicia. Se dijo que hoy se le conocerán medidas de coerción.

Se informó que el mismo Portes Núñez fue quien llamó a la directora del recinto, Patricia Lagombra, para informar que Machado vería a su cliente.

Sobeida molesta.

Al ser cuestionada sobre el nuevo hallazgo, Félix Morel se mostró molesta y habría respondido con arrogancia a las autoridades.

Habría dicho que los celulares no son para hablar con sus hijos, sino para comunicarse a Puerto Rico. El miércoles 15 le fueron incautados dos Blackberry, un iPhone y otros objetos.

Por este hallazgo, el director de la escuela informó que sometería su caso y se le aplicaría una sanción.

tomado del periodico HOY

sábado, 25 de diciembre de 2010

Relincho de amor al atardecer

Fri, 24 Dec 2010 23:44:00

Relincho de amor al atardecer

POR EFRAIM CASTILLO*
*El autor es publicista y escritor. Reside en Santo Domingo.
Sí, lo monté cada mañana durante casi cuatro lustros. Sobre todo, después que él lo hacía. Luego lo bañaba, cepillaba y lo llevaba al potrero para que comiera y abrevara. Cada vez que lo llamaba acudía a mí, buscando entre mis manos la avena que acostumbraba brindarle.

¿Y sabe algo? Nunca antes había manejado un caballo así. Él, a quien todos proferíamos respeto y un profundo temor, sentía por ese animal un apego tan fuera de lo común, que se podría traducir como una admiración rayando en el cariño. Y aunque usted lo dude, le hablaba al caballo como si fuera un ser humano.

A todas sus amantes que lo visitaban en La caoba las subió alguna vez sobre su lomo, y le escuché decir en una ocasión que “si Trigueño hubiese sido hombre se las habría ofrecido». ¿Se imagina usted a alguien como él proferir algo así? Cada mañana enviaba al sargento Ramírez por mí, y ya sabía de qué se trataba: deseaba que le preparara y ensillara al animal y se lo llevara al portal.

¿Podría imaginarse usted que todo ese ritual había que practicárselo cuando pernoctaba en La caoba? Pero lo mejor de todo, era preciso hacerlo antes de que saliera el sol. ¡No, no se sorprenda! Había que hacerlo así porque al Jefe le fascinaba galopar cuando las claridades del sol comenzaban a bordear los páramos y rebotaban contra los arroyos. Ahora recuerdo sus palabras cierta madrugada en que cabalgamos juntos: «¡Respira… respira, Miguel —me expresó con su voz aguda—… respira profundo este aire fresco de la madrugada! ¡Huele… huele!» Lo del olor lo dijo por los humos secretos que flotan en la alborada. Usted sabe, son esos olores a leña húmeda, a café, a restos de viejos incendios.

Sí, daba gusto verlo galopar entre los caobos, libre de las pesadas cargas de la administración pública. Y mientras cabalgábamos, de vez en cuando volteaba la cabeza hacia la casona de madera y miraba a la princesa de turno recostada en el balcón. Caballos así ya no nacen. Trigueño nació inteligente y fiel... ¡fiel como muy pocos! Era tan fiel, que relinchó y lloró por casi un mes, en 1952, cuando él hizo el viaje a Europa, ¿recuerda?

Entonces traté de calmarlo, de mimarlo, dándole galletitas de avena y terrones de azúcar... pero nada. Trigueño estaba desconsolado. Al verlo así, Negrito, el mejor entrenador de caballos que ha tenido el país, me lo dijo: «Los caballos son así, Miguel. Sienten al dueño y lo añoran cuando está lejos». Negrito me recomendó que le pasara las manos sobre el lomo y tratara de hablar como si fuera su dueño. Pero, ¡qué va! Yo no podía imitar su voz, porque su voz era inconfundible: alta, vigorosa, aflautada, tenebrosa, filosa y embozada… ¡todo al mismo tiempo! Esa voz era muy particular, demasiado singular.

La primera vez que imité la voz del Jefe, Trigueño se asustó y comenzó a cocear a diestra y siniestra, teniendo que, inmediatamente, volver a hablarle con mi propia voz, esta voz con que usted me oye; aunque, desde luego, en aquel tiempo era mucho más timbrada que ahora, era mucho más vibrante, porque aunque usted no lo crea, yo cantaba sones, y era lo que me gustaba hacer en mis días libres. Cuando desistí de imitar la voz del Jefe, el animal volvió sus ojos hacia mí y emitió un relincho como nunca lo había oído: fue un relincho que estremeció el paraje y voló junto a la brisa, levantando el polvo de todos los caminos conocidos... ¡Debo decirle que hasta un trueno se escuchó cercano y todas las yeguas levantaron sus rabos! ¡Qué relincho, amigo! ¡Qué signo de amistad!

Cuando se lo conté a Negrito no lo creyó y me pidió que repitiera lo que había hecho. Traté de hacer todo cuanto hice y el caballo no repitió el relincho. Como comprenderá, ni Negrito ni los demás empleados de la hacienda me creyeron. Pero yo sabía que aquel relincho había sido emitido y que mis oídos lo habían escuchado, como también las yeguas pura sangre de los establos.

Cuando él regreso del viaje, ¿recuerda?, del viaje del 52, una de las primeras cosas que hizo fue venir a la hacienda a verlo. Debo contarle que cuando el caballo lo olfateó comenzó a cocear el establo y tuve que abrirle la puerta para que galopara hacia él. Al llegar a su lado se irguió en dos patas y comenzó a relinchar como si riera, como si de aquellos relinchos dependiese su vida, trotando después a su lado con paso marcial. Al contemplarlo, El Jefe lo tomó por la crin, lo acarició y besó como si fuera una mujer. Luego me llamó y me ordenó ensillarlo, así, tal como estaba, sudado y agitado.

¡Ah, si usted los hubiese visto a ambos remontando la loma que se empina detrás de la casa: abrazado él a su animal y éste extendiendo sus patas en un galope frenético, jubiloso, lleno de la más poderosa energía! ¡Nunca jamás los volví a ver galopar así, tan conformados en un solo cuerpo! Y mire que él ya casi cumplía sesenta y un años. Ese día comprendí que de no haber sido asesinado, Trujillo hubiese podido llegar, fácilmente, a los cien años, a pesar de los problemas prostáticos que se le atribuían. Sobre estos problemas con su próstata, Negrito me dijo un día «que todo lo que decían de su próstata era pura porquería», aunque algunos guardias de la casa aseguraban que El Jefe se levantaba dos o tres veces en la noche para ir al baño y que, una que otra vez, le habían visto orinar desde el balcón, profiriendo malas palabras, sobre todo coño, que era su preferida. Cuando terminaron de cabalgar y él subió a la casa a cambiarse de ropa, Trigueño no quiso que lo llevara a las caballerizas y permaneció bajo el saliente de la galería del segundo piso, hasta que él salió, lo tomó por la brida y condujo al establo.

Fue en ese momento que escuché una frase que aún bulle en mi cabeza: «Así conduzco al pueblo, Miguel», y entonces me señaló la correa que sostenía en su poderosa mano derecha. Noté sus ojos —como nunca antes— y descubrí que más allá del brillante color oscuro, se reflejaba en ellos una extraña hibridez, un desafiante tono castaño que me recordó las cortezas de los robles y la miel aterronada de las franjas cambiteñas, donde nací. Fue en ese momento cuando vislumbré que nuestro porvenir estaba ligado a él, a sus costumbres, a sus encantos, a su batuta de director de coros y guardias; y aunque preferí callar, la sonrisa que emergió de mi rostro debió saberle a algo, porque enseguida me dijo tajantemente: «¡Desde mañana ganarás cincuenta pesos más, Miguel!», y aquella frase hizo que saliera de mí —cuajada de miedo—, ya no una sonrisa tímida, sino una verdadera risa, una incontenible carcajada que encabritó al caballo que llevaba a su lado. ¿Comprende usted, ahora, qué clase de hombre era ese? Dígame, ¿cómo se puede catalogar de desalmado a un ser humano que amaba de esa manera a los caballos?

Una vez su hijo varón mayor, Ramfis, trató de que ese maravilloso animal corriera en el hipódromo, y él lo permitió. Y Trigueño corrió y corrió por meses, ganando siempre sus compromisos, hasta que se le interpuso otro caballo. Y fue a raíz de ese suceso que él se enfrentó a Ramfis, echándole en cara la derrota. Aquel fue un momento terrible, amigo. Él subió a la casa y lo observé pasear nervioso sobre el balcón, sentándose luego en su vieja mecedora que mandó a fabricar en Monción (muy superior a esa que le regalaron a Kennedy), donde pasó toda la tarde. Tal vez, si la distancia que nos separaba no hubiese sido tan amplia, habría descubierto en sus ojos (posiblemente) alguna lágrima de odio o, quizás, de pena; pero esa tristeza sólo podía adivinarla desde los trescientos metros que separaban los establos de la casa.

Negrito me contó, más tarde, que lo más probable era que El Jefe hubiese llorado, tal y como lo hizo cuando murió la yegua coja, la madre de Trigueño. Según lo narrado por Negrito, el mismo día que lloró, El Jefe dio órdenes muy estrictas para arreglar ciertos asuntos relacionados con algunos enemigos del régimen. «Es una costumbre suya —me dijo Negrito— ajustar cuentas con sus enemigos cuando algo malo les sucede a los caballos». No puse en duda lo que me narró Negrito, pero lo cierto es que durante los siguientes días su carácter estuvo agrio e irascible, presentándose más temprano a la hacienda con algunas de sus amantes y embriagándose con su bebida favorita, el brandy Fundador. Aquellos fueron unos días terribles, amigo, pero tanto él como nosotros nos acostumbramos a la derrota de Trigueño en el Perla antillana, y otro caballo pasó a ser su favorito. Creo que nunca le perdonó a Ramfis la idea de poner aquel ejemplar magnífico a correr en el hipódromo y, más aún, exponerlo a la derrota.

Tal vez usted no me crea, pero fue a partir de aquel momento que Ramfis dejó de ser el hijo mimado del Jefe, aunque muchos atribuyeron ese distanciamiento al fracaso de sus estudios en los Estados Unidos. Aquellos fueron los días en que se coló el Doctor, al que veíamos llegar a La caoba muy a menudo, montado en una limusina negra con placa oficial bajita. De más, está decirle, que tan sólo pasaron algunos meses para que el Doctor fuera impuesto como vicepresidente de la República, en vez del que todos esperaban: su hijo mayor Ramfis.

Probablemente usted creerá que especulo, que trato de confundirle la historia, pero lo único que deseo es hacerle ver las cosas como sucedieron desde los establos de La caoba, el escenario donde se escribió la realidad misma de la Era. Esto que le cuento puede usted confirmarlo con Negrito y con La Niña, que aún viven; o, tal vez, con el sargento Alvarado, que llegó a general en los primeros doce años del Doctor, y quien tiene ahora una finca de puercos por los alrededores de Hato Mayor, en el Este. Yo no tengo por qué mentirle, amigo.

Aquel caballo casi muere cuando él dejó de hacerle caso y fui yo el que lo evitó, al procurarle la compañía de alguna yegua salerosa, así como abundante agua y comida. Sin embargo, debo contarle una historia que muy pocos han creído, pero cuya veracidad puedo jurarle: cierto día, como a eso de las cinco de la mañana, el animal me llamó la atención (me encontraba, aunque despierto, esperando acostado el sonido de la corneta) con un relincho casi idéntico al que emitió cuando traté de imitar la voz del Jefe. Al escuchar el relincho me tiré de la cama y poniéndome un pantalón acudí al establo y lo que contemplé me electrizó: allí estaba él, El Jefe, acariciándolo y hablándole. ¿Y sabe usted qué le decía? Pues le decía «mi amor», pasándole las manos por la crin y extendiéndolas por el lomo hasta llegar a la cola. No supe qué hacer en ese momento y me detuve en la puerta, ocultándome detrás de unos sacos de afrecho. Fue un instante en que sentí mucho miedo, porque sí, porque estaba escuchándolo a él, al hombre más poderoso del país y de todo el Caribe, decirle «mi amor» a un caballo, al cual acariciaba como si se tratase de una mujer.

Entonces decidí toser y expresar un «buenos días, Jefe», como quien acababa de llegar al establo. Él me miró y me lanzó a la cara «¡Miguel, este caballo está muy flaco!», y se fue caminando con un dejo de tristeza o de melancolía o de rabia contenida. ¡Qué momento aquel, amigo! Pero sentí mucha alegría, porque a partir de ese día las relaciones entre el animal y su amo se fortalecieron. Y así transcurrió el tiempo hasta la muerte violenta del Jefe, cuando el animal se mostró muy agitado. Entonces Trigueño había cumplido los veinte años y su velocidad y entusiasmo no eran igual que antes.

A pesar de que Doña María se había presentado en la hacienda a altas horas de la noche y de que todos sabíamos que algo raro estaba sucediendo (la amante que aguardaba al Jefe fue regresada a su casa antes de la medianoche), la noticia de que a Trujillo lo habían matado en el Malecón no había trascendido de manera amplia en los contornos de la hacienda. Prácticamente aquello lo intuí a través de la mirada triste de Negrito. Sin embargo, no fue hasta que corrí al establo y contemplé al animal tendido a lo largo de la cuadrícula, cuando supe que Trujillo estaba muerto.

El temor se apoderó de mí porque no sentí la respiración del animal y, arrodillándome a su lado, puse una de mis manos sobre su hocico y el aliento la calentó. Entonces levantó la cabeza y abrió los ojos, volviéndolos hacia mí, como si deseara decirme «que lo sabía antes de que sucediera». Las lágrimas brotaron de mis ojos, no sé si por la muerte del Jefe o por el estado en que veía a Trigueño, un caballo otrora orgulloso e imponente. Al día siguiente de la muerte del Jefe, lo saqué a dar un paseo y Negrito me dijo que lo devolviera al establo porque lucía enfermo.

Obedecí a Negrito y cuando lo conducía al establo se soltó de mis manos y emprendió un loco galope por toda la hacienda, saltando la barda de los establos y corriendo velozmente hacia los montes vecinos. Para alcanzarlo tuve que llamar a dos empleados y seguirlo hasta La Toma, el balneario donde El Jefe lo llevaba a abrevar en los tiempos de sequía. Cuando el caballo me vio llegar comenzó a resoplar, agitándose erguido y dando pequeños saltos. Ordené a los dos peones que regresaran a las caballerizas y, subiéndome a su lomo, le acaricié la cabeza y troté de vuelta a La caoba. El recorrido lo hice apenado, porque sabía lo que tenía el animal. En el galope lo sentí temblar y su cabeza, a cada rato, trataba de golpearla contra mi pecho.

Cuando se apersonaron a la Hacienda Fundación los burócratas del Tribunal de Confiscaciones, primero, y luego los generales a repartirse el botín, traté de que no se tocara al animal, pero la policía lo requirió para su naciente cuerpo montado y se lo llevaron. Mientras lo hacían, contemplé su cabeza asomar por sobre las barandillas del camión y sus enormes ojos color avellana me miraron con una tristeza infinita. Años después supe la noticia. ¿La leyó usted? Trigueño escapó de las caballerizas del cuartel policial de la Avenida Independencia —ese que está frente al Hotel Hispaniola— y corrió como loco, atravesando la ciudad de sur a norte hasta llegar al hipódromo.

Dicen que su galope se detuvo frente a la estatua de Dicayagua, a la que contempló por unos instantes, y luego entró vigoroso a la pista de carreras, a la que le dio varias vueltas a una velocidad prácticamente incronometrable, como ningún caballo lo había hecho antes. ¿Y sabe usted lo que hizo después? Pues se paró frente a frente al palco que El Jefe solía ocupar todos los domingos y se irguió en dos patas, relinchando con furia, con una inmensa e incontenible fuerza, tal como lo había hecho años atrás, y entonces murió, cuando el sol caía.

Usted tiene todo el derecho a no creer lo que le he narrado, porque las historias que rodean a Trujillo están tocando los linderos de la mitología. Pero lo de Trigueño sucedió tal y como se lo he contado. ¡Le juro por mi santa madre, que de seguro está en el cielo, que así fue como sucedió!

Asesinos de reputaciones

Mon, 20 Dec 2010 14:20:00

Asesinos de reputaciones

POR ALEJANDRO ALMANZAR*
*EL AUTOR es comunicador. Reside en Santiago de los Caballeros.
Matar reputaciones es el oficio predilecto de mediocres que se adueñan de los medios de comunicación en nuestro país. Aquellos que por no tener capacidad ni talento para otra cosa, se enganchan al mejor oficio del mundo para buscarse dinero mediante el chantaje y la extorsión.

Estos sicarios de reputación vienen desde la tiranía trujillista, cuando desde El Foro Público, delincuentes disfrazados de periodistas recibían su paga por matar tanto moral como físicamente a adversarios de la dictadura.

Aunque el sicariato estuvo reservado para quienes desde el crimen organizado están al servicio de los carteles para cobrar cuentas pendientes entre sus socios, todo luce indicar que estas bandas siguen operando desde los medios de comunicación.

Recientemente, el doctor Ramón Antonio Veras (don Negro) pegó el grito al Cielo por la intentona criminal y vil de esos sectores, que al no lograr su objetivo de matar físicamente a su hijo, el abogado Jordi Veras, buscaron por esta vía asesinarle moral y espiritualmente.

Aprovechando el desorden que caracteriza al Estado Dominicano, que no permite definir el rol de cada uno en la sociedad y por eso cualquier sujeto puede tomar el micrófono y comenzar a destruir honras bien ganadas de la gente.

Tampoco el Colegio Dominicano de Periodistas cuenta con herramientas legales para imponer el orden en los medios masivos y el Poder Ejecutivo ni el Congreso Nacional tienen la voluntad de resolver ese asunto tan engorroso y así sacar de circulación a estos sicarios morales.

Estos exabruptos de los enganchados a periodistas obliga a las autoridades a crear un marco legal y regulatorio, para que cualquier forajido no se enganche a esto, del mismo modo que los periodistas no podemos poner un Bufete de abogados o un consultorio médico.

Los medios de comunicación deben ser obligados mediante ley a respetar el esfuerzo que hacen hombres y mujeres que van a una universidad a estudiar esta carrera, como lo dijera el presidente del CDP, Aurelio Enríquez, refiriéndose al tema en cuestión.

Estos sicarios de la moral tienen su cara muy dura, se pudo ver a algunos de ellos intentando insultar la inteligencia de los dominicanos, arrogándose el derecho de recriminar al doctor Negro Veras por su legítima defensa al buen nombre familiar.

Crear un nombre y mantenerlo limpio en la sociedad cuesta mucho sacrificio y quienes se dedican a asesinar reputaciones muy poca cosa tienen qué perder y por eso no lo piensan dos veces para agredir y ultrajar a lo más sano que todavía conserva el país.

Esa es su misión, para eso son colocados en esas posiciones para difamar, como si la tarea fuera destruirlo todo y que finalmente todos terminemos siendo y haciendo lo mismo, alguien deberá poner coto a esto por el bien de la honra nacional y por respeto a la profesionalidad.

alexalma0915@gmail.com
tomado de almomento.net

Fri, 17 Dec 2010 18:00:00

Petán Trujillo, personaje de película

Por JOSE C. NOVAS*
Petán Trujillo, en la cúspide de su apogeo.
Cada vez que leo en los medios las declaraciones del hijo de Angelita Trujillo, Ramfis Dominguez Trujillo, en referencia a la oposición de muchos a que se resalte la figura de Trujillo a través de un museo, que según ellos "expondrá la verdadera historia" y la obra de gobierno de su abuelo, cabe la interrogante: Por qué tanto interés de este joven en defender una causa salpicada de tantos abusos, injusticias, crímenes de estado y una interminable lista de cosas inaceptables en una sociedad libre.

Me parece que si la familia Trujillo se disculpara ante los familiares de las victimas y el pueblo dominicano, por los errores de sus antepasados, haría gran gesto.

Aparentemente Ramfis Dominguez Trujillo piensa en una vía, puede ver las obras físicas iniciadas por su abuelo, pero ignora las atrocidades, la imposición de falsos valores y el deterioro del pensamiento libre de todo un pueblo. Son muchos los que están dispuestos a defender la libertad que durante el período que los Trujillo y sus alabadores disfrutaban y los demás viviamos privados de ese derecho, por voluntad del tirano durante las tres décadas, todo a base de oprobio, autoritarismo y abusos.

Ramfis Dominguez Trujillo ignora que su abuelo se creyó dueño del país, y bajo su manto el robo y el abuso se extendió a casi toda su familia. Casos patéticos los encarnaron sus tíos Petan y Pipí, que en la primera etapa del régimen no tenían una mota y para 1950 eran millonarios a base del despojo a otros. Cuando fue creada la moneda nacional (el peso dominicano), Petán le estafó cinco millones al erario dominicano, protegido por la impunidad del gobierno de su hermano; fue con ese dinero que incursionó el negocio de la radio, creando en Bonao, La Voz del Yuna.

Existen decenas de anécdotas sobre Petán y sus violaciones sexuales a mujeres en la zona de Bonao, las que luego acomodaba con otros, especialmente con guardias de bajo rango; esta conducta dió vida a la picardia popular en acompasados merengues, como el caso del "Jarro Pichao". Petán hizo su gran robo al ordenarse la emisión del papel moneda dominicano; fue enviado a negociar con la empresa "De la Rue" en Montreal, Canadá las primeras partidas. Petán se cobijo en el poder de su hermano y el administrador del Banco de Reservas, que le sugirió un primer monto de cinco millones, en billetes de varias denominaciones, dinero que a su vez estaba respaldado en oro, que el gobierno dominicano depositó en la Reserva Federal de Estados Unidos. De ahi la inscripción de los billetes dominicanos que dice "Peso Oro". En Canadá Petán gestiona emitir los cinco millones y requirió a la empresa De la Rue que repitiera otros cinco con la misma serie, o sea un total de diez millones.

Los ejecutivos de la empresa se negaron a realizar tal operación, pero Petan logró que los cinco millones adicionales, se hicieran continuando el orden de la serie numérica de la primera partida, porque de esa forma "De la Rue" quedaba libre de responsabilidad en el fraude, que se veía venir con la patraña de Petan.

A su regreso al pais, Petán entregó al Banco de Reservas la suma acordada y retuvo en su poder los otros cinco millones; pero como la carne podrida no tarda en emitir olores, en pocos dias oficiales del Banco de Reservas observaron que circulaban billetes fuera de la serie controlada por el banco, el administrador se presentó ante Trujillo y le expuso el problema, el Jefe ordenó investigar el caso. Se determinó que el responsable del fraude era Petán y el dictador, furioso, lo mandó a buscar a Bonao con uno de sus matones mas decididos: el general Felipe Ciprián alias "Larguito". Dicen que aquello fue un drama digno de la mitología griega. En principio Petán quiso negarse a la invitación de Larguito para que le acompañara, pero Ciprián como guardia viejo le dijo que el jefe lo había mandado a buscar "vivo o muerto", que no lo forzara a cumplir esa orden.

Después de algunos ruegos, Felipe Ciprian y Petán tomaron la ruta de Bonao hacia la capital, pero en el camino inventaron una solución al problema que le esperaba y acordaron que el encuentro con el Jefe debia efectuarse en la casa de Dona Julia Molina, "excelsa matrona"; la anciana era el bálsamo para los pleitos entre la manada de gatos de apellido Trujillo

Fue con aquel capital que Petán fundó "La Voz del Yuna", mas tarde convertida "La Voz Dominicana" y luego Radio Television Dominicana.

Asi operaban los trujillos en sus dias de gloria; en una próxima entrega veremos otras ocurrencias de este personaje y de Pipí, que lo superaba cuando se trataba de meter la mano en lo ajeno.

*EL AUTOR es comunicador e historiador. Reside en Nueva Jersey.

tomado de almomento.net

Thu, 16 Dec 2010 06:51:00

Oligarquía política

POR JOSE MIGUEL SOTO JIMENEZ *
*EL AUTOR es un ex secretario de las Fuerzas Armadas y actual político.
Entre los vericuetos de la teoría, este artículo debió llamarse “políticos empresarios”, pero quizás así, no llamaría la atención.

El título sugerido parece anunciar disparate o redundancia, porque la oligarquía es siempre “política”, “grupo limitado que ejerce el poder”.

Quizá si le agregáramos “económicamente dominante”, u “oligarquía económica”, el pleonasmo luciría reiteración, sabiendo que la abundancia daña tanto como la escasez.

La “oligarquía económica criolla” desde el hato, siempre ha sido consustancial al poder político, inestablemente. Se supone que cuando la democracia “débil es sustituida por la oligarquía”, podemos decir que con la dictadura, a ese sector de poder no le fue bien sometida, por la competencia abusiva de una dictadura neo patrimonialista.

El asunto que parece bastante claro no lo está, nuestra democracia está vacía de contenido social y la “oligarquía económica” ante la debilidad de un Estado “fuñido”, más que elemento de presión, ha sido siempre “potestad fáctica”, elemento del “equilibrio desequilibrado” de un poder cimentado sobre la falta de institucionalidad de una democracia secuestrada.

Los “ricos dorados”, tradicionales, empresarios productores de riquezas, necesarios en una democracia de verdad para palear la vergüenza de la pobreza, han florecido sin reglas claras en un sistema que no regula nada, pero no siempre sin que esta misma ausencia de reglas perjudique sus empresas, muchas de las cuales no sólo se han visto postradas en sus ganancias, sino que han quebrado.

Cuando me refiero a empresarios, me refiero a la gente que invierte dinero, con niveles aceptables de riesgo, para obtener ganancias razonables. La clase empresarial que paga impuestos no da coimas y produce puestos de trabajo.

Ante la permanente debacle en que vivimos, entre beneficios y perjuicios, de la inestabilidad y corrupción, los grupos económicos poderosos han tenido que “bailar más pegados” con los políticos de turno, comprometiéndose abiertamente, o aceptando canonjías, cosa que el capital siempre rehuyó cauteloso, repartiendo entre sus socios las simpatías políticas, para de alguna manera, si se equivocan en sus apuestas, caer más o menos parados, no desconectados de un poder sin la gracia del cual en este país, no se puede sobrevivir con éxito.

En este proceso de politización del empresariado nacional hay beneficiarios notables: señores que “cortan el bacalao”, sobre el mostrador de nuestra pobreza, mientras los otros empresarios, miran la cosa, se empobrecen y pierden sus negocios.

Es el juego a restablecer con la ley, con voluntad política, cuando haya normas claras, igualdad de oportunidades y sea una realidad la libre empresa debidamente regulada.

El título no sirve para confundir, resalta nuevas realidades, porque esa oligarquía económica criolla que ayudaba a “menear la cuna”, está dejando de ser necesaria para los “políticos profesionales”.

Se ha creado una “oligarquía política, económicamente poderosa”, ya que no son los ricos que se politizan, son los políticos enriquecidos los que mandan cada vez más solos, rompiendo así una vieja regla, haciendo añicos el equilibrio del desequilibrio del poder en la República Dominicana.

Tal acumulación de riqueza no es solo para engrosar fortunas personales, es sostenimiento del mayor proyecto conservador de nuestra historia, dispuesto a imponer sus designios continuistas, quieran los empresarios o no. Porque los pobres que son la mayoría, se “embullan con cualquier cosita”.

Solo hay un problema para despejar la ecuación: los resortes del sistema parecen gastados. Pobre más pobre no da revolución, son los cambios de expectativa de las clases más dinámicas de la sociedad, lo que la impulsan, y eso puede desbaratar cualquier buen plan.

¡Hay que volver a Capotillo!

recogido.almomento.net

jueves, 23 de diciembre de 2010

Alcaldía de SC entrega regalía pascual a sus empleados por RD$12 millones

El director de comunicaciones del Ayuntamiento de este municipio, Leonel Medina, entrega el cheque correspondiente a la regalía pascual a Zuleika Valdez, secretaria del departamento de prensa. Figura José Luis Nina, director de servicios municipales.


SAN CRISTOBAL.- El Alcalde municipal Raúl Mondesí dispuso hoy la entrega del sueldo 13 o doble sueldo a todos los servidores del Ayuntamiento por un monto superior a los 12 millones de pesos.

Mondesí dio a conocer, que los funcionarios, empleados y obreros edilicios, comenzaran a recibir un total de 12 millones de pesos, por concepto de la regalía pascual del año 2010.

Informó que gracias al manejo correcto y transparente con que administra las finanzas del municipio los servidores municipales podrán pasar una Navidad sin traumas junto a sus familiares.

Tienen derecho a recibir el sueldo 13 en el Ayuntamiento local, los empleados nombrados, nominales, el personal pensionado y jubilado, así como los concejales.

Con el pago del sueldo a los servidores municipales, el cabildo se une al Gobierno Central, que hace días inició la entrega a los empleados públicos de la regalía pascual, para que dinamice el sector comercial.


sepultan a Domingo Martinez, (Kid colorao).

Fueron sepultados en la mañana de hoy a las 11.3o en el cementerio de Sainagua, los restos mortales del quien fuera unos de los grandes boxeadores dominicano en el peso Werter Domingo Martinez,(kid Colorao) nativo de San Cristobal.

Este falleció luego de una prolongada enfermedad que se le complico con la enfermedad común de los boxeados el mal de parquison, en el municipio de Boca Chica donde residía con unas de sus hijas.

Colorao, quien estaba en silla de rueda fue llegado a la inmortalidad del deporte de San Cristóbal en el primer ceremonial de junio del 2006, celebrado en el auditorio de Politécnico Loyola. Duante su carrera de deportista en el boxeo estuvo unas 264 peleas, 4 derrotas y 12 empatadas segun declaraciones de su hijo Carlos Martinez, quien esta fuera del país. Estuvo tambien en el ejercito nacional como asimilado 8 años y luego como militar activo por 8 mas.

Este estuvo entrenando por los años de 1970 a los boxeadores de la epoca como fueron José Vallejos, Luis Vicioso, Viciosito, El Gringo, Macumba; Rafael Martínez , Masu y otros.

Nos expreso su hijo Carlos que en los años 50 al 60 representó al país en diferentes países latinoamericanos y europeos. obtuvo visa diplomática por el entonces Rafael Leonidas Trujillo. fue uno de los primeros sancristobalense en conquistar tres tìtulos.
Su cuerpo fue velado en la Funeraria Savica a donde asistieron amigos deportistas e inmortales de la ciudad de San Cristóbal,

El empresario y destacado deportista Marcos Maceo, estuvo una destacada en la Vida final de Domingo Martinez, (kid colorado) de igual forma el inmortal del deporte de San Cristóbal Don Rafael ( Tuto) Valdez.

El periodista Ángel Cabrera Sanchez, estuvo en representación del Altar de la Inmortalidad de San Cristóbal en todas las honras funebres de Colorado, en la funeraria y el cementerio. señalando los grandes dotes de este deportista de San Cristobal.