jueves, 22 de mayo de 2014

FUERA DE CÁMARA El ánimo de las encuestas







César Medina
lobarnechea1@Hotmail.com
Cuando faltaba poco más de un año para las elecciones pasadas, el candidato del Partido Revolucionario, Hipólito Mejía, aventajaba con casi 22 puntos porcentuales al candidato del PLD, Danilo Medina, de acuerdo a algunas encuestas que se publicaron entonces para alborozo de los perredeístas.
Pocas cosas hicieron más daño que esas encuestas a la candidatura de la oposición que desde entonces desdeñó el apoyo de la otra mitad del PRD que hizo causa común con el precandidato Miguel Vargas.
Mientras la ventaja era tan holgada que hacía impensable algún cambio significativo, Mejía y los perredeístas daban el mayor crédito a esas mediciones que les aseguraban un triunfo seguro. Fue su mayor error.
Porque descuidaron aspectos fundamentales en lo relativo a la unificación de su propio partido y a la captación de otras fuerzas opositoras que le garantizaran la imagen de triunfadores, tan necesaria en estos procesos electorales.
Varias veces dijeron que Miguel Vargas y sus seguidores no hacían falta para ganar porque el PRD se había unificado en más del 98 por ciento alrededor de la candidatura de Mejía... Y a partir de entonces un error tras otro viraron la percepción de la gente.
Quince días antes de las elecciones, una de las encuestas que hacía un año daban a Hipólito ganador con 22 puntos, colocaron a Danilo arriba con cinco puntos. Al contarse los votos la diferencia fue de poco más de cuatro puntos porcentuales.
La puntuación constante
Más que las puntuaciones de los partidos en las encuestas, mucho más importantes son las tendencias.
En el proceso pasado la tendencia ganadora de la candidatura del PLD comenzó a apreciarse desde que salieron los candidatos. Las mediciones internas de los partidos mostraron cambios importantes mucho antes de arrancar la campaña y con mucho tiempo se disipó la gran ventaja de Hipólito.
Lo que llegó después fue una guerra de encuestas que descubrió en cierto modo hasta dónde este mecanismo científico de medición de popularidad electoral puede ser distorsionado.
La tendencia revertida del posicionamiento de los candidatos provocó una guerra de encuestas que creó tal confusión que al final la gente no sabía a quién creer; y hasta que se contó el último voto el triunfo de Danilo fue cuestionado por los perdedores.
Al final del proceso la mayoría de las encuestas se fueron de bruces, y sólo una de ellas se aproximó a los resultados...
...Casi nada diferente de lo que acaba de ocurrir ahora.
Tres encuestas distintas
Parecería que las encuestas publicadas en tres periódicos desde la semana pasada sobre el posicionamiento de los partidos y sus líderes, se hizo en tres países distintos y no en la misma media isla caribeña.
En una de ellas Hipólito aparece con más de 20 puntos sobre Miguel, pero en otra Miguel aventaja a Hipólito con más de un punto, en eventual empate técnico con Luis Abinader, que los supera a ambos con poco margen.
En Penn and Schoen Danilo Medina aparece con el apoyo del 76 por ciento de la población en una eventual reelección, pero en Gallup ese apoyo es de sólo el 50 por ciento.
En la guerra de las encuestas acaba de entrar Asisa Research Group, la única que acertó en las elecciones pasadas, pero en su primera entrega no valora a los partidos ni a sus potenciales candidatos.
¡Veremos por dónde anda... Porque sobre las otros dos lo sabemos!

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