lunes, 9 de mayo de 2016

Una nueva tragedia en carreteras afganas deja al menos 73 muertos y 70 heridos

EFE | Baber Khan Sahel
Kabul


Una nueva tragedia en las carretas afganas dejó al menos 73 muertos y unos 70 heridos tras incendiarse dos autobuses y un camión cisterna con combustible después de colisionar entre ellos, en uno de los peores accidentes de los últimos años en Afganistán.
A primera hora del día, el fuego se llevó la mayoría de las vidas de los pasajeros de dos autobuses repletos de viajeros, en los que podría haber aún más fallecidos ya que se teme que todavía no se recuperaron todos los cuerpos, en un suceso que conmocionó incluso a los talibanes.
Los últimos datos confirman al menos 73 fallecidos mientras el número de heridos aumenta a medida que van llegando a los hospitales, explicó a Efe el portavoz del ministerio de Salud Pública del país asiático, Ismail Kawusi.
Los heridos son al menos 70, según el jefe del distrito de Muqur, Wahidullah Alokozai, donde ocurrió el accidente en la sureña provincia de Ghanzi en una zona de la autopista de Kabul a Kandahar castigada por las estadísticas de muertos en el asfalto.
El responsable de la Administración local aseguró a Efe que los supervivientes del trágico accidente están siendo tratados en hospitales de las provincias de Ghazni y Kandahar, sin que las heridas que sufrieron hagan temer por sus vidas.
Sin embargo, "quizás algunos de los cuerpos se han quemado con los vehículos" con lo que la dimensión del siniestro "podría aumentar", comentó tras explicar que de los dos autobuses y el camión apenas quedaron sus "esqueletos" tras el incendio.
La carretera estuvo cortada varias horas desde que se produjo el accidente hacia las 06.30 hora local (02.00 GMT).
Las autoridades ya han iniciado una investigación en la que aflora la sombra de las precarias infraestructuras de un país castigado por décadas de guerra y las malas prácticas al volante.
Un oficial en Ghazni que participa en las pesquisas y que pidió el anonimato, reveló a Efe que la colisión se produjo en un tramo estrecho y la hipótesis que se maneja es la conducción imprudente, sin respetar las normas ni los límites de velocidad.
Los conductores, en espera de lo que determinen estos trabajos, parece que "no prestaron mucha atención a las normas de tráfico", según esta fuente de la Administración local.
El propietario de un autobús que trabaja para una de las compañías de los vehículos implicados en el siniestro confesó a Efe que en el sector se prefiere a los conductores rápidos, al margen de la seguridad.
Ghulam Sediq indicó que alguno llega a ingresar cada mes hasta el equivalente a cien dólares por su rapidez al volante, un "extra" como premio a que "conduce más rápido que sus compañeros".
Estas prácticas no se escapan ni a la preocupación de los talibanes, que en un inusual comunicado recordaron que "esta no es la primera vez" que decenas de personas mueren en uno de estos accidentes.
Los insurgentes aseveraron que la mayoría ocurren "en autopistas que muestran la negligencia y falta de atención de las compañías de transporte", a las que advirtieron de que si continua el goteo de muertos, se verán "forzados" a actuar contra propietarios y conductores para "prevenir" más víctimas.
La reacción de los talibanes se produjo sin que oficialmente se hubiera emitido aún ningún mensaje de condolencia.
El accidente en una de las principales rutas terrestres entre la capital afgana y el sur del país es uno de los más trágicos de los últimos cuatro años en las carreteras afganas.
En septiembre de 2012, un choque también entre un autocar y un camión dejó medio centenar de muertos en este mismo trayecto en la provincia de Ghazni.
Las estadísticas evidencian un rosario de accidentes de este tipo entre vehículos pesados, con 43 muertos en diciembre del año pasado en el norte del país, casi una treintena más otros tantos heridos en enero también de 2015 en este caso en el sur, otras tres decenas de fallecidos en agosto de 2014 y una cifra similar en 2013 en distintos puntos de la red viaria afgana.
El asfalto se cobra cada año alrededor de 3.000 vidas en Afganistán, donde a la precariedad de las infraestructuras y la impericia y negligencia al volante se suma la inseguridad, que lleva a muchos a pisar el acelerador para evitar ataques insurgentes.

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